Eneko Carrillo Caminos: «Que el CLAS tuviera vascos y la actitud de Rominger engancharon al público euskaldun»

El libro Identidad CLAS repasa la trayectoria y el peso que Euskadi tuvo en el mítico equipo ciclista asturiano
Tony Rominger y Eneko Carrillo Caminos, autor del libro Identidad CLAS / Wikimedia (Creative Commons) y Redes Sociales

Cuando Miguel Indurain era un héroe nacional y arruinaba las siestas de todos aquellos que seguían con entusiasmo la conquista de sus cinco Tours de Francia consecutivos, Asturias resistió como la aldea gala de Asterix. En su lugar, apoyaban a su máximo rival: un Tony Rominger que representaba con orgullo al equipo del Principado, el CLAS-Cajastur.

Navarro de nacimiento, luarquino de adopción y alguien que «daba mucho la matraca con el CLAS» Eneko Carrillo Caminos repasa aquellos años de gloria en los que el suizo ganó tres Vueltas a España -y otras tantas Itzulias- en Identidad Clas (Hoja de Lata, 2025), un libro ameno, con más de 50 testimonios de personas relacionadas con el equipo y donde pone en valor no solo esos años en la cumbre del ciclismo, también sus inicios como un equipo de formación fundado por los trabajadores de Central Lechera Asturiana para que sus hijos pudieran practicar deporte.

«Quería darle mucha importancia y un espacio importante a esa primera época del CLAS porque sin eso no hay nada de lo que vino después», asegura a Radio Nervión el propio Eneko Carrillo Caminos. «Buceando por Facebook encontré a uno de los primeros corredores, Arturo Parajón, que era el hijo de uno de los fundadores del equipo y un gran contador de historias. Y me ayudó mucho a entender lo que fue el equipo en esos inicios», añade.

Identidad Clas no es, ni mucho menos, un libro enciclopédico para repasar los quince años de trayectoria en el ciclismo de este equipo asturiano. «Quería huir completamente de eso. No quería contar que Tony Rominger atacó a siete kilómetros de meta y le sacó un minuto al segundo. Para eso ya están las etapas en YouTube, o las hemerotecas de los periódicos y Wikipedia. Yo quería contar una historia relatada con lo que me iban contando los protagonistas, con anécdotas. Hay mucho entrecomillado en el texto, que es lo que le da más agilidad a la lectura. Ya que te vas a leer 400 páginas, que se te haga divertido», asegura el autor.

Un equipo que caló hondo en Euskadi

Además de Rominger, el CLAS-Cajastur contó con un importante núcleo de ciclistas vascos: Fede Etxabe e Iñaki Gastón quizás fueron los más importantes, pero también Alberto Leanizbarrutia, Jon Unzaga, Pello Ruiz-Cabestany o un joven Abraham Olano. Muchos de ellos eran compañeros de entrenamientos.

Uno de los capítulos del libro, ‘Vascos y asturianos’, repasa la trayectoria de todos ellos. «El director era Juan Fernández, que aunque era andaluz vivía en Gasteiz, y se contagiaba mucho de ese espíritu vasco. En Euskadi se corría bien desde categorías inferiores y, en esa época, gran parte de los corredores buenos estaban aquí. Entonces sí que construyó un equipo alrededor de ese espíritu vasco y de intentar hacer piña entre ellos. Creo que fue muy importante la visión de un equipo casi, casi euskaldun para haber conseguido todos los éxitos que tuvo el CLAS. De hecho, me suena que hay una Itzulia en la que todos los corredores que llevaron menos Rominger y Escartín eran vascos», asevera Carrillo.

No obstante, estos ciclistas protagonizaron algunos de los logros más recordados del equipo. Fede Etxabe ganó una etapa, dos clasificaciones de la combinada en la Vuelta a España y el GP de las Américas en Canadá, Iñaki Gastón la clasificación de la montaña del Giro de 1991 y Alberto Leanizbarrutia el Intergiro, otra clasificación secundaria, de ese mismo año. «Me decía en bromas que él había ganado medio Giro, que el otro medio no sabía si se corrió o no», rememora.

Jon Unzaga en un Tour de Francia con el CLAS (Foto: Velodenz, bajo licencia Creative Commons).

No es de extrañar, por tanto, que el CLAS-Cajastur también tuviese bastante apoyo en Euskadi. «Aparte de porque el equipo estaba lleno de vascos, creo que a la afición de Euskadi, como a la de Asturias, le gusta la gente combativa, valiente y que juega el ataque. Y Rominger lo tenía. Otros como Indurain eran mucho más conservadores, pero él atacaba de lejos, se atrevía, se movía y siempre plantaba batalla. Aparte de haber ganado tres Itzulias, la forma de correr de Tony Rominger enamoró también al público euskaldun», afirma Carrillo.

CLAS y Euskaltel Euskadi, dos equipos con sentimiento identitario

En un deporte tan individualista como el ciclismo, donde el público es más de corredores que de equipos, el CLAS fue el primero que consiguió generar un sentimiento de identidad entre los residentes en una comunidad autónoma. Lo que el fútbol separaba, el ciclismo lo unió. Algo parecido a lo que se vivió después, y con mucho más marketing, con el Euskaltel-Euskadi y su célebre Marea Naranja.

«Han sido los dos únicos equipos con identidad. Es verdad que Euskaltel llegó mucho más lejos, pero lo que es el sentimiento identitario, aunque el equipo no estuviera lleno de asturianos, la gente era del CLAS por encima de todo. En el Tour del 93 contra Induráin, que en aquél momento era Dios e intocable, y en la Vuelta de ese año contra Perico Delgado muchísima gente animaba a Rominger. Los que animaban a Induráin decían que cómo le iban a animar, si era extranjero. Y ellos decían ‘Si celebramos el gol de Lacatus con el Oviedo al Genoa, y es rumano, ¿por qué no voy a celebrar los triunfos de Rominger si corre en el equipo de Asturias?'», rememora.

A eso mismo, explica el autor, se debe el título de Identidad CLAS. «Está a propósito por ese sentimiento identitario. Y la portada, con Rominger sufriendo de amarillo bajo la lluvia después de una escapada mítica y el público animándole con una bandera asturiana… Esa me parecía la foto, en mayúsculas, que tenía que aparecer en la portada».

Eneko Carrillo Caminos en la presentación de su libro, Identidad CLAS (Foto: Redes Sociales).

Samuel Sánchez, autor del prólogo del libro

Si hay un ciclista que une como nadie a Asturias y Euskadi es Samuel Sánchez. El medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Pekin es el encargado de redactar el prólogo de este libro. «Aunque no corriera en el CLAS, tiene que ser alguien que sea asturiano, que escriba bien y que sea significativo, porque un prólogo tiene que escribirlo alguien de renombre. Habíamos pensado en Chechu Rubiera y en Samu, que no corrió nunca en el CLAS, pero se crió delante de la nave donde se arreglaban y guardaban las bicicletas porque su padre tenía un taller justo delante y es ciclista gracias al CLAS. Ese fue el motivo por el que le elegimos», explica Carrillo.

Publicado justo antes de navidades, el autor está encantado con la acogida que ha tenido hasta el momento. «Ha sido un acierto, dudábamos cuándo publicarlo: si hacerlo coincidir con la Vuelta a Asturias o cuando empezara la temporada ciclista. Pero ha sido un acierto meterlo en campaña navideña porque es un libro muy regalable. A tu amigo al que le gusta el ciclismo, o a ese asturiano que te hablaba mucho del equipo y no sabes qué regalarle… No sé cuánto hemos vendido, pero la tirada se está quedando casi corta», se congratula el autor.

El éxito no solo está siendo de público, también de crítica. «Solo ha habido una persona que me ha dicho que le faltan cosas«, bromea. «Fue el masajista Marcelino Torrontegui, pero Alejandro Torralbo (mecánico, ahora en el UAE de Tadej Pogacar) le dijo ‘es que si pusiera todo habría que escribir otro libro de 400 páginas’ y ahora mismo no estoy por la labor», concluye.


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