La movilización del taxi en Bilbao no ha sido solo cosa de la capital vizcaína. Desde primera hora de la mañana, profesionales llegados de otros puntos de Euskadi se han sumado a la protesta para respaldar a sus compañeros. Es el caso de Raúl y Eduardo, taxistas de Donostia, que han viajado hasta Bilbao para mostrar su apoyo en una jornada marcada por los cortes de tráfico y la tensión en el sector.
“Hemos venido porque las VTC que han entrado en Bilbao están haciendo servicios urbanos, cuando la licencia que tienen es para hacer interurbanos”, explica Raúl con rotundidad. Según denuncian, el problema no es la competencia en sí, sino la falta de control.
“No les controla nadie”
Eduardo insiste en la misma idea: “No les controla nadie, están cogiendo en paradas, hacen servicios urbanos y luego, cuando quieren, te bajan el precio y cuando hay trabajo te lo suben”. A su juicio, esta situación genera una competencia desleal que perjudica directamente a quienes trabajan con licencia municipal y tarifas reguladas.
Los taxistas donostiarras aseguran que en su ciudad la situación es diferente. “No hay Uber en Donosti, no hay VTCs”, subrayan. Por eso, consideran que lo que ocurre en Bilbao puede marcar un precedente que afecte al conjunto del sector en Euskadi.
Durante la conversación surge también el debate sobre plataformas como Cabify y la posibilidad de que taxistas tradicionales se integren en ellas. La respuesta es clara: “En Madrid eso está pasando, pero aquí no”, señalan, mostrando su rechazo a un modelo que, según dicen, ha generado división en otras ciudades.
Apoyo entre ciudades en un momento clave
La presencia de profesionales de Donostia en la protesta bilbaína refleja la preocupación compartida en el sector. Más allá de las reivindicaciones concretas, lo que piden es “que se cumpla la normativa” y que exista un control efectivo sobre las VTC.
En un día en el que los taxis han colapsado los accesos a Bilbao y obligado a cortar la Gran Vía en dirección al Ayuntamiento, voces como las de Raúl y Eduardo ponen rostro a un conflicto que va más allá del tráfico y que, según advierten, puede definir el futuro del transporte urbano en Euskadi.