El 3 de febrero es San Blas, una de las festividades más tradicionales de Bizkaia, y con una de las tradiciones que siguen personas que no solo son católicas ni devotas como los cordones y los caramelos.
Por eso, en Radio Nervión hemos charlado con Luis Alberto, párroco de la iglesia de San Nicolás en el Casco Viejo de Bilbao, que nos ha ayudado a dilucidar algunas de estas preguntas. La primera, la más obvia. El cordón de San Blas no tiene propiedades curativas. «El cordón no tiene más importancia que el simbolismo» y «es un tema exclusivamente de fe. Afirmar a estas alturas de siglo que un cordón tiene propiedades curativas es de necio», asevera. Aún así, deja claro que «aunque la fe no tiene un poder curativo físico, pero sí del corazón. Una cosa es la salud física y otra el sentimiento, la esperanza y el consuelo que uno puede recibir a través de la fe».
En la parroquia de San Nicolás tan solo habrá una misa de San Blas, la de las 20:00. Aún así, se bendecirán cordones y caramelos de malvavisco cada media hora a partir de las ocho de la mañana. Cabe recordar que, cerca de esta iglesia se sitúa también un mercado en el que se venden estos productos y también las tradicionales rosquillas de San Blas.

¿Cuándo se queman los cordones de San Blas?
Es habitual ver a mucha gente con el cordón durante todo el mes de febrero, o incluso durante más tiempo. Aunque sea algo que depende de cada persona, la tradición establece que se tiene que quemar al noveno día desde su bendición. Es decir, el 12 de febrero.
El origen de esta cifra es de la tradición católica. «Tradicionalmente, las grandes fiestas de los santos tienen un novenario que las prepara. Luego están las octavas. Por tanto, al término de los ocho días es cuando se suele quemar el cordón», afirma Luis Alberto.