José Antonio Cayón, uno de los grandes nombres de la radio musical en Bilbao, ha fallecido dejando tras de sí décadas de historia radiofónica, miles de oyentes y el recuerdo de toda una generación que creció escuchando su voz. El locutor desarrolló buena parte de su trayectoria en distintas emisoras vizcaínas y estuvo especialmente ligado a Radio Nervión, donde compartió micrófono durante más de diez años con Luis Carlos y Roberto Abad.
Precisamente, Luis Carlos ha lamentado su fallecimiento y ha definido a Cayón como “una de mis mayores influencias a la hora de hacer fiestas de guateques”. Ambos organizaron desde finales de los años noventa y hasta 2004 numerosos guateques en la sala Rock Star, unas citas musicales que se convirtieron en referencia para varias generaciones en Bizkaia.
Con José Ignacio Rejón también mantuvo una estrecha relación con él y lo consideraba su “amigo personal”. Destaca de él “su preciosa voz” y su rigurosidad en el discurso. “Tenía un talante generoso y cariño por sus amigos”, añade. “Su canción preferida era ‘A mis amigos’ de Alberto Cortez”, recuerda.
Además de su etapa en Radio Nervión, Cayón fue uno de los locutores musicales más populares del Bilbao de los años sesenta y setenta. Alcanzó una enorme notoriedad gracias al programa Pasajeros de la Felicidad, emitido en Radio Juventud de Bilbao.
Una radio cercana y pionera
El locutor impulsó un formato innovador para la época, abriendo las puertas del estudio al público joven y acercando a los oyentes a artistas nacionales e internacionales. Por sus programas pasaron figuras como Raphael, Julio Iglesias, Mocedades o Amaya Uranga, en una época en la que las entrevistas musicales se convertían en auténticos acontecimientos sociales. Cayón recordaba cómo era aquella radio artesanal y cercana. “Había que echarle mucha imaginación”, explicaba al hablar de una época en la que los locutores hacían prácticamente de todo: programas musicales, teatro radiofónico o retransmisiones especiales.
También rememoraba el enorme fenómeno que generó Pasajeros de la Felicidad, un programa que incluso llegó a reunir a miles de jóvenes en torno a sus emisiones y actividades musicales. Según contó entonces, llegó a repartir cerca de 16.000 carnés entre seguidores del espacio.
Su trayectoria convirtió a José Antonio Cayón en una voz imprescindible de la historia de la radio vizcaína y en uno de los comunicadores que mejor conectó con el público joven de varias décadas.