Dos ganaderos cántabros piden ayuda en las redes por el robo de dos vacas limusín de alto valor

La desaparición de dos ejemplares en Luena reabre el debate sobre el abigeato en Cantabria y el impacto real en el sector rural
Las vacas limusinas robadas / Redes Sociales Ramales de la Victoria

La desaparición de dos ejemplares de alto valor en Luena reabre el debate sobre el abigeato en Cantabria y el impacto real en el sector rural

La indignación y la preocupación se han extendido como la pólvora en redes sociales tras la publicación compartida en un grupo de Facebook de Ramales de la Victoria. Dos jóvenes ganaderos de Resconorio, en el municipio de Luena, han lanzado un llamamiento ciudadano para tratar de localizar a dos vacas de raza limusín que han sido sustraídas esta misma semana de la manga ganadera de la zona.

No se trata solo de animales. Para quienes viven del campo, cada res es inversión, trabajo diario y futuro. Y en este caso hablamos de ejemplares de alto valor económico, cuya cría y mantenimiento exige años de esfuerzo, cuidados veterinarios y alimentación constante.

Dos animales fácilmente identificables

Las vacas robadas presentan rasgos muy concretos. Una de ellas es de raza limusín y tiene un solo cuerno. La otra, también limusín y con rasgos muy marcados, no tiene cuernos y presenta un ombligo sobresaliente muy característico. Son detalles que podrían resultar clave si alguien las ha visto en fincas, transportes o situaciones sospechosas.

Los ganaderos piden colaboración ciudadana y recuerdan que cualquier información puede ser determinante. Ante la sospecha de un caso de abigeato —robo de ganado— recomiendan avisar de inmediato a la Guardia Civil, especialmente al SEPRONA, o al 112 si la situación es urgente.

Un golpe que va más allá de lo económico

El robo de ganado no es un delito menor en el medio rural. Supone pérdidas económicas importantes, pero también genera una sensación de vulnerabilidad creciente entre quienes trabajan en el sector primario. En los comentarios de la publicación, vecinos comparten experiencias similares y expresan su frustración. Algunos recuerdan robos anteriores que nunca se resolvieron.

La pregunta que sobrevuela en muchos mensajes es clara: ¿hasta dónde estamos llegando? Más allá de la indignación puntual, el caso invita a reflexionar sobre la seguridad en el entorno rural y la necesidad de proteger una actividad esencial que sostiene pueblos enteros.

Porque cuando desaparecen dos vacas no solo se pierde ganado. Se resiente la confianza, el esfuerzo de años y la estabilidad de familias que dependen directamente de su explotación.

La investigación está en manos de la Guardia Civil, pero los ganaderos confían en que la colaboración ciudadana pueda marcar la diferencia. En zonas rurales, donde todos se conocen y cualquier movimiento extraño llama la atención, una pista puede ser suficiente para recuperar lo que tanto cuesta criar.


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00