En entrevista en Revista Semanal de Telebilbao, el músico Mario Malatesta se sentó con la guitarra al hombro y las ideas muy claras. “Llevo 33 años ya con la guitarra arriba”, confesó nada más comenzar, dejando claro que su relación con la música no es una aventura reciente ni una moda pasajera.
Natural de Santurtzi y residente en Zierbena, Malatestta se define como alguien que ha aprendido en todos los rincones posibles del escenario. “Siempre digo que he estado arriba del escenario, abajo, a la derecha, a la izquierda, detrás, delante… en todos lados. Es donde se aprende, donde te curtes”. Para él, los kilómetros —literal y metafóricamente— son la verdadera escuela.
Sin límites ni objetivos
Desde 2021 lidera su proyecto en solitario, aunque su trayectoria viene de mucho antes. No se marca metas grandilocuentes ni habla de éxito en términos convencionales. “Yo no tengo ni límites ni objetivos. Como voy escribiendo día a día lo que quiero hacer, hoy me apetece esto; si mañana no me apetece, lo dejo y me quedo en casa”. Esa libertad es, precisamente, su motor.
La autocaravana, su pareja y la guitarra forman parte de su rutina. “En vez de ir con la autocaravana a un sitio, yo con la guitarra hago un concierto y lo disfruto”. En muchos de esos conciertos, íntimos y cercanos, su compañera se anima a cantar la última canción, una compuesta para ella. “Esa canción está hecha para que quiera subir a cantar conmigo, que la cante. Yo nunca voy a pedir esas palmas de ‘no se os oye’… Si el público quiere cantar, es porque quiere”.
«Este buitre no come alpiste»
Malatestta no interpreta versiones. No toma el “camino fácil”, como él mismo dice. “Yo no canto canciones de otra gente. Siempre digo: este buitre no come alpiste”. Defiende la música de autor en bares y pequeños locales y agradece especialmente a los hosteleros que apuestan por propuestas propias: “Valoro muchísimo más a los hosteleros que me contratan a mí porque no es lo fácil ni lo comercial”.
«Hecho de mis fracasos y mis errores»
El nombre artístico también tiene historia. Explica que eligió Malatestta —con dos tes— tras comprobar que no aparecía previamente en buscadores y por referencias históricas vinculadas al apellido. “Fonéticamente me gusta cómo suena y muy buena cabeza nunca he tenido”, bromeó. “Soy hecho de mis fracasos y de mis errores. Eso es lo que de verdad te enseña”.
Rechaza etiquetas grandilocuentes. “Yo no soy músico para empezar, no he estudiado música, yo toco de oído”. Y añade con respeto hacia la formación académica: “El respeto para el músico ante todo, que es lo que nos falta”. Aun así, escribe, compone y ha publicado un libro. “Soy muchas cosas y en realidad no soy nada”, reflexiona. “Yo soy alguien que intenta disfrutarlo, eso sí. Con lo que hago, a tope”.
Diferencia entre trabajo y empleo
La diferencia entre trabajo y empleo la aprendió de su teclista: “La música para mí es un empleo. Yo empleo mi tiempo en algo que me gusta y saco un beneficio económico. Un trabajo es algo que te cuesta trabajo hacerlo”.
Entre sus referencias cita a Quique González, a Fito Cabrales y a Los Suaves, especialmente a su vocalista Yosi Dominguez. “Las letras de Yosi son maravillosas”, subrayó. También mira al rock clásico anglosajón y reconoce que esas influencias llegaron antes que cualquier comparación posterior.
Emoción al oir la voz de su hija
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó al escuchar la voz de su hija Garazi. “Me acabo de emocionar”, admitió. Ella ha compuesto sus propias canciones y él le ha puesto música a algunas. “Garazi canta así de bien a pesar de mí”, dijo con orgullo y humildad. “No quiero hacerla cargar con una piedra”, añadió, dejando claro que no pretende imponerle ningún camino.
Malatestta tampoco sigue reglas estrictas en la composición. “No me ciño a ninguna regla. Hago estribillos de cinco, de siete… porque es lo que siento”. Reconoce que a veces desconcierta a músicos formados académicamente, pero reivindica esa espontaneidad como parte de su identidad.
El libro
En paralelo a sus discos, ha publicado un libro con letras y textos de los últimos años. Primero lo autoeditó en Amazon cuando no obtenía respuesta editorial y más tarde una editorial se interesó por el proyecto. Planea una reedición con fotografías. “Como todo es dinero y todo lo pago yo, voy poco a poco. Y como yo no tengo prisa ni nadie que me la meta, pues ya está”.
Ha llegado a cerrar años con 85 y hasta 98 actuaciones, aunque ahora se encuentra en una etapa de cambios, más selectivo. “Yo decidí con el segundo disco que no llamo a ninguna puerta ya. Lo que va a surgir, va a surgir por su propio peso”. Aclara que no es ego ni chulería, sino una decisión vital.
«Me gusta la música que puedas defender ocn una guitarra»
En la entrevista interpretó “Carreteras secundarias” y recordó otro de sus temas con guiño incluido a Antonio Vega. Sus escenarios, dice, muchas veces son modestos: “Una alfombra tirada en el suelo es mi escenario”.
En cuanto a planes inmediatos, habló de una escapada a Ajo y de una actuación en Vitoria, en un local donde “la gente va a escuchar realmente”. Porque si algo tiene claro es eso: “A mí me gusta la música que puedas defender con una guitarra. Si una canción la puedes defender con un instrumento, esa canción vale”.
Y así, sin prisas y sin llamar a puertas, Mario Malatestta sigue sumando kilómetros, letras y escenarios pequeños que sostienen, como esas piedras de las que habla, el peso de toda una vida dedicada a cantar lo que siente.