Kabiefest y el éxito de la autogestión en época de macrofestivales: «Tener un festival así es un lujo»

Charlamos con Marcos Hernández, organizador de este festival que se celebrará el 12 y 13 de junio en la explanada del Agurtza
Público del año anterior y cartel de la quinta edición del Kabiefest / Kabiefest

En una época en la que proliferan los macrofestivales, auspiciados en algunos casos por fondos de inversión con intereses oscuros y donde se prioriza el negocio a la música, todavía hay quienes, como la aldea de Asterix, resisten firmes para ofrecer un escaparate a bandas emergentes y la oportunidad de disfrutar de otras mucho más contrastadas. Es el caso del Kabiefest, un festival gratuito que ya se ha convertido en una cita ineludible para todos los amantes del heavy metal en Bizkaia y que celebrará su quinta edición el 12 y 13 de junio en la explanada del Agurtza, en Santurtzi.

«Cada año intentamos dar un pasito más dentro de las limitaciones que tenemos«, afirma Marcos Hernández, uno de los organizadores, a Radio Nervión. Él y dos compañeros tomaron la decisión de organizar un festival, hartos de tener que desplazarse a otros municipios para poder disfrutar de conciertos. «Dijimos de organizar algo nosotros, porque no había ningún festival en la Margen Izquierda y así comenzó todo», rememora.

Aunque en un principio lo organizaban en su barrio, en Kabiezes, en 2024 tuvieron que desplazarse a la explanada del Barco Museo Agurtza, en la ‘frontera’ entre Santurtzi y Portugalete. Este año cuentan con dos bandas internacionales de renombre en su cartel: los estadounidenses Crimson Glory -banda de culto de los ochenta- y Firewind -liderados por quien fuera guitarrista del difunto Ozzy Osbourne entre 2009 y 2017, el griego Gus G– además de cuatro reconocidas bandas vizcaínas como Ms Missery, Evil Seeds, Rise to Fall y Vhäldemar y otras dos nacionales: Jolly Joker y Evilact.

Todo ello con muy poco apoyo institucional y financiado por sus propios medios. «Año tras año empezamos con cero euros. Nos nutrimos de lo que aportamos nosotros mismos, que metemos un dinero a fondo perdido para cubrir el gasto. Luego también conocemos a gente que tiene alguna empresa y que echan una mano. Pero el grueso lo sacamos de las ventas de merchandising y en las barras», revela un Hernández que tiene claro que «mientras podamos lo haremos y el día que no podamos, nos iremos por donde hemos venido».

Un festival que siempre será gratuito

Pese al crecimiento del festival y las trabas que van salvando, tienen muy claro que cobrar entrada nunca entrará en sus planes. «Dimos la palabra que el festival iba a ser de entrada gratuita y con ello iremos hasta el final», sentencia Marcos. «El día que tengamos que cobrar una entrada lo dejaremos de hacer. Queríamos que fuera inclusivo para todo el mundo: para el que pueda permitírselo y para el que no. Que disfruten, vean en directo a unas bandas que a lo mejor no han visto en Euskadi y que lo tenga al lado de casa», añade.

Se suele decir que hay artistas que se niegan a actuar gratis porque consideran que se menosprecia su trabajo. Algo que Marcos, por el momento, no se ha encontrado. «En nuestro caso, te puedo decir que incluso es todo lo contrario. Cuando les decimos cómo se hace el festival y cómo se financia se vuelcan más con nosotros. Ellos te ponen su caché, y si te interesa lo pagas. Y si no, negocias o te buscas a otra banda. Pero la verdad es que, hasta la fecha, con todos los que han pasado, son bandas que quieren venir«, afirma.

Firewind, uno de los grupos que actúan en el Kabiefest (Foto: Firewind – Facebook).

La cercanía en el trato, una de las claves del Kabiefest

Y es que, en un negocio como el de la música en directo, donde muchas bandas -especialmente las más pequeñas- suelen sufrir un trato degradantey casi inhumano, Marcos Hernández tiene muy claro que la cercanía en el trato y el sentimiento de familia y camaradería es una de las claves del éxito de este festival.

«Todas las bandas, desde la más grande a la más pequeña, duermen en un hotel de cuatro estrellas porque creemos que todos merecen el mismo respeto. Algunas bandas nos han dicho que han tocado en sitios donde lo único que les han ofrecido es un sandwich de jamón york y queso y una cerveza. Aquí les hemos hecho marmitako, carrilleras… Y flipan. Las bandas al final rotan por todos lados, igual coinciden en Sevilla y les cuentan lo bien que les hemos tratado. Entonces nos escriben y nos dicen que quieren venir», explica.

Un sentimiento que se traslada también al público que se desplaza, incluso de fuera de Euskadi, para presenciar el festival. Según Marcos, «para la gente tener un festival así hoy en día, que ya no se tienen que desplazar a otros sitios para poder tener un festival en condiciones, es la hostia, hablando mal y pronto. Eso nos dicen cuando hablamos con ellos».

«Nosotros y mucha gente lo entendemos. Pero quien tiene que entenderlo no lo entiende, al menos hasta la fecha de hoy. Tener un festival así es un lujo, y más cuando te lo dan hecho. Lo único que queremos es que nos peguen un empujón«, asevera Marcos, haciendo referencia al escaso apoyo institucional con el que cuentan, a diferencia de otros festivales gratuitos que empiezan a proliferar en otras zonas de la Península.

«En Burgos por ejemplo, el Zurbarán Rock cuenta con un respaldo que nosotros llevamos años demandando. Yo me alegro por ellos, de que haya más festivales organizados por gente que dedica su tiempo en poder hacer feliz a otras personas, porque hay alguno que llega allí y no ven el trabajo que hay: durante el festival, antes y después», añade.

Crimson Glory, una de las bandas que participarán en el Kabiefest (Foto: Crimson Glory).

Más de un año de planificación

El festival se celebra en junio, pero Marcos y sus compañeros comienzan a organizarlo un año antes, en torno al mes de mayo. «Por esas fechas ya empezamos a ver qué queremos para el siguiente año, sin saber aún si el de este va a salir bien, mal o regular. Trabajamos con un añito de antelación, porque si vas tarde igual no puedes traer a bandas que quieres y siempre intentamos anticiparnos un poquito al resto», desvela Marcos.

A partir de ahí, tienen que conjugarse varios factores. En el caso de las bandas internacionales, normalmente, tiene que encajarles dentro de su organigrama. Es el caso de los norteamericanos Crimson Glory este año. «Iban a hacer una gira europea, venían a Cartagena para el Rock Imperium y se dieron las circunstancias de que estuvieran aquí primero», afirma. Firewind, en cambio, pudo haber estado el año pasado porque comparten manager con Masterplan, cabezas de cartel de la pasada edición, pero ya tenían una fecha cerrada para ese día. El boca a boca y las buenas referencias que trasladan los grupos que participaron en años anteriores hacen el resto.

Aunque en los últimos años hayan contado con bandas internacionales, para la organización del Kabiefest es innegociable su apoyo a las bandas de Bizkaia. «Tenemos claro que hay que cuidar mucho a lo nuestro, lo de aquí. Luego, a nivel estatal, intentamos traer alguna banda y si se nos da la circunstancia, pues algo de fuera con un poquito de renombre, que siempre le da caché al festival», asevera Marcos. Siempre manteniendo un equilibrio entre sonidos más extremos y otros más melódicos. «No es un festival para nosotros, es para la gente. Siempre escuchamos mucho a lo que nos dice el público y no nos ceñimos a un único estilo, intentamos que haya un abanico».

Obviamente, todos los planes siempre pueden sufrir un vuelco, porque alguna de las bandas cancele su gira o no pueda asistir al festival por algún motivo. Afortunadamente todavía no han sufrido ninguna contingencia similar, pero si ocurriera, dejan claro que «siempre intentamos tener la espalda cubierta. Hacemos un Plan A, B, C, D y hemos llegado a tener un F».

Manteniendo siempre los pies en la tierra, le preguntamos a Marcos si hay alguna banda que sueñe con tener en el Kabiefest. Sorprendentemente, nos afirma que ya ha podido tener a dos de sus grupos fetiche. «Cuando tenía 12 o 13 años, me gustaban Legion (pioneros del thrash metal en España). A todos les gustaba Metallica, Iron Maiden o Judas Priest y a mí me gustaban Legion. Pues los traje en el 2023. Y otra banda que me gustaba y que me acuerdo de comprar sus maquetas eran Juicio Final (de Barakaldo). Los traje también, el año pasado. A partir de ahí, yo mi sueño ya lo he cumplido. Los de los demás, pues no lo sé. Espero que alguno cumpla este año su sueño de ver en directo a Firewind, o a Crimson Glory«, concluye.


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