Los artistas callejeros de Bilbao se han unido para defender que la música siga sonando en la ciudad. Si en las últimas semanas han visto a alguno, seguro que junto a sus instrumentos había un cartel con un mensaje claro: “SOS Bilboko kaleko artistak”. La nueva normativa que el Ayuntamiento está preparando para regular las actuaciones es, para ellos, muy restrictiva: “Nos recuerda a las leyes abusivas propias de otra época, que se imponían con la excusa de mantener el orden público”. Los músicos consideran que la ordenanza pone en riesgo la música, la cultura y la creatividad en el espacio público.
La normativa
La ordenanza se votará en marzo y habrá un mes de alegaciones antes de su entrada en vigor en abril. Por este motivo, desde SOS Bilboko kaleko artistak aseguran que no quieren bajar la guardia.
“No es ruido, es identidad”
Los artistas recuerdan que el Ayuntamiento lleva años apostando por macroeventos como el BBK Live o los MTV, dando espacios para eventos privados y, por el contrario, limitando los actos organizados por comisiones de fiestas de los barrios. Ahora, dicen, les toca a ellos. En su opinión: “Cercenan la creatividad de artistas y limitan el acceso a la cultura universal. Estas normativas solo sirven para alimentar ese Bilbao artificial, de postal, que se quiere mostrar al exterior, pero no pensado para quienes vivimos en él”.
Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Bilbao también se apoya a los artistas y se pide al Ayuntamiento que reflexione. SOS Bilboko kaleko artistak se está moviendo también en redes sociales: “Queremos que se nos escuche, ya que los políticos no lo hacen”. A su movimiento se están uniendo muchas voces: “Recordamos que la cultura urbana no es ruido, es identidad, es talento, es ciudad. Las calles han sido históricamente el primer escenario de muchos artistas”, señalan desde Stage in the Street. Los artistas insisten en que su reivindicación no va solo de tocar en la calle, sino de defender un modelo de ciudad en el que la cultura forme parte de la vida cotidiana y no quede relegada únicamente a los grandes eventos.