De trabajar en un resort en Finlandia a convertirse en cuidadora de huskies

María, vecina de Etxebarri, nos cuenta la historia de como por casualidad terminó cuidando perros por Europa
María paseando a huskies. / Redes de María

María se fue por primera vez a trabajar fuera de España en plena época de la COVID, con el objetivo de mejorar su inglés. Tras aquella experiencia, sintió que necesitaba seguir explorando el mundo. Aun así, regresó a su casa en Etxebarri, donde se sacó el carnet de conducir y trabajó para ahorrar dinero.

En 2022 envió su currículum a un resort como camarera y puso rumbo a Finlandia. “Siempre me había atraído el frío, la nieve y quería ver auroras boreales”, recuerda. El resort estaba en mitad de un bosque y cada día caminaba quince minutos entre árboles y nieve para llegar a su puesto de trabajo. Allí había una granja de renos y varias empresas de turismo con perros de trineo.

“Me llamó muchísimo la atención ver todos esos cubos llenos de carne cruda»

Junto a una compañera, un día decidió visitar uno de esos refugios. “Me llamó muchísimo la atención ver todos esos cubos llenos de carne cruda mezclada con agua caliente”, cuenta. Aquella imagen cambió por completo el rumbo de su fututo. Aunque al terminar el invierno planeaba viajar a Noruega para la temporada de verano en otro resort, decidió seguir su instinto y consiguió trabajo como handler y guía de tours. Más tarde se trasladó a Suecia, donde incluso conducía trineos con 12 a 14 perros y clientes a bordo.

El trabajo iba mucho más allá de guiar excursiones: alimentar a los perros, limpiar, revisar su estado de salud, preparar arneses y equipos y, después, salir de ruta. Aunque disfrutaba, el turismo masivo la agobiaba y quiso probar algo más auténtico y diferente. Encontró en Noruega a una mujer con una pequeña manada de 40 perros que entrenaba para carreras de larga distancia. Allí, pudo centrarse en el entrenamiento y crear un vínculo más profundo con los animales.

Cuidadora de perros en Etxebarri

Hace muy poco tuvo que volver a casa. “He vuelto un poco a regañadientes”, admite. Sin embargo, ha decidido seguir vinculada a su pasión ofreciendo sus servicios como cuidadora y paseadora de perros en Etxebarri a personas que por su jornada laboral no puedan cuidar a sus perros como les gustaría. Su objetivo es aportar lo aprendido y ofrecer a los perros paseos más largos, en la naturaleza, donde puedan correr, además de cuidarlos o incluso quedarse con ellos si sus dueños se van de viaje o pasan unos días fuera de casa.


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