El campo vasco se enfrenta a un reto urgente: 1.500 explotaciones agrarias tienen a sus titulares cerca de la jubilación y la mitad no tiene relevo identificado. Son 750 proyectos con riesgo real de desaparecer si no se actúa a tiempo.
Para hacer frente a esta situación, las diputaciones forales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa han activado la Oficina de Intermediación para el Relevo Generacional Agrario, una herramienta pública que busca algo muy sencillo pero vital: que ninguna explotación viable cierre por falta de continuidad.
Un problema que afecta al futuro del campo vasco
El relevo generacional es hoy uno de los grandes desafíos del sector agrario en Euskadi. Detrás de cada explotación hay familias, empleo, paisaje, producto local y economía rural. Cuando una explotación cierra, no solo se pierde una actividad económica: se apaga una forma de vida.
Conscientes de esta realidad, el Gobierno Vasco y las tres diputaciones impulsaron en 2025 una Estrategia Compartida de Relevo Generacional. Ahora, esa estrategia da un paso clave con la puesta en marcha de esta Oficina, que ya está operativa desde comienzos de 2026 en los tres territorios históricos.
Cómo funciona la nueva Oficina de Relevo Generacional
La Oficina no crea nuevas estructuras, sino que reorganiza recursos para ofrecer acompañamiento técnico, jurídico y fiscal tanto a quienes quieren ceder su explotación como a quienes desean incorporarse al sector.
Funciona como un puente entre dos realidades:
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Personas agricultoras que se acercan a la jubilación y quieren traspasar su explotación.
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Jóvenes de entre 18 y 49 años que quieren trabajar en el campo pero no cuentan con una explotación propia viable.
Toda la información se canaliza a través del Registro de Relevo Generacional, que garantiza un proceso ordenado, transparente y con criterios de igualdad.
Además, la Oficina analiza la viabilidad técnica de cada explotación, asesora a ambas partes y coordina el proceso con programas ya existentes como Gaztenek.
No es una competición, es una solución
Las diputaciones subrayan que no se trata de un procedimiento competitivo ni de subvenciones puntuales, sino de un sistema público de intermediación pensado para planificar con tiempo. La clave es anticiparse, evitar cierres innecesarios y facilitar transiciones ordenadas.
En un momento en el que cada vez menos jóvenes optan por el sector primario, esta herramienta pretende abrir oportunidades reales y dar seguridad a quienes quieren empezar. Porque el problema no es solo que haya explotaciones sin relevo; es que, sin campo, no hay producto local, ni soberanía alimentaria, ni equilibrio territorial.
Un guiño al futuro del campo
El mensaje es claro y directo: el campo vasco necesita nuevas manos. Y necesita que quienes han dedicado su vida a la agricultura puedan marcharse con la tranquilidad de que su trabajo continúa.
La Oficina de Intermediación para el Relevo Generacional Agrario nace con esa vocación práctica y cercana. En definitiva, se trata de que el conocimiento no se jubile y de que el futuro del campo en Euskadi no se quede sin herederos.