El Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza pondrán en marcha antes del verano un proyecto piloto de autotoma para detectar el virus del papiloma humano (VPH) dentro del programa de cribado poblacional de cáncer de cérvix. La iniciativa arrancará en las áreas de Donostialdea y Tolosaldea y se dirigirá inicialmente a unas 1.500 mujeres mayores de 30 años que no han participado previamente en el programa.
El objetivo principal es facilitar el acceso al cribado y aumentar la participación, especialmente entre quienes no acuden a la prueba en consulta. El pilotaje tendrá una duración aproximada de tres meses y, una vez evaluados los resultados, se prevé extender progresivamente el sistema al resto de Gipuzkoa y posteriormente a Araba y Bizkaia.
Un kit en casa para detectar el VPH
El proyecto se dirige a mujeres que ya habían sido invitadas a participar en el cribado pero que no acudieron a realizar la prueba. Para incentivar su participación, recibirán una carta personalizada en su domicilio junto con un kit de autotoma vaginal.
Este kit incluye un hisopo para recoger la muestra, un tubo estéril y un sobre para su traslado, además de un folleto con instrucciones. La mujer puede realizar la prueba de forma sencilla, rápida e indolora en su propio hogar, recogiendo una muestra vaginal que posteriormente se analiza para detectar la presencia del VPH, responsable de la mayoría de los casos de cáncer de cuello de útero.
La técnica está científicamente validaday ofrece una fiabilidad similar a la toma realizada por profesionales sanitarios. Una vez recogida la muestra, la mujer debe entregarla en su centro de salud. Los resultados se comunicarán posteriormente mediante SMS o llamada telefónica.
La iniciativa busca eliminar barreras habituales que muchas mujeres mencionan para no acudir al cribado, como la falta de tiempo, la incomodidad o la dificultad para acudir a consulta.
Un programa que puede prevenir hasta el 80% de los casos
El cribado de cáncer de cérvix de Euskadi es uno de los programas poblacionales más consolidados del Estado y se considera un referente internacional en organización y prevención.
Según los datos de Osakidetza, las pruebas periódicas permiten prevenir hasta el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero, al detectar de forma precoz lesiones que pueden evolucionar a tumor.
Desde 2018 se han diagnosticado alrededor de 700 casos de cáncer de cérvix en Euskadi, y cerca del 60% se detectaron en mujeres que no realizaban el cribado de forma adecuada. Además, cuando el cáncer se detecta a través de estas pruebas, más del 75% de los casos se diagnostican en fases muy iniciales, lo que mejora notablemente el pronóstico.
El programa también permite identificar lesiones premalignas en aproximadamente 6 de cada 1.000 mujeres analizadas, alteraciones que todavía no son cáncer pero que pueden evolucionar si no se tratan. Por ello, no participar en el cribado constituye el principal factor de riesgo modificable para desarrollar esta enfermedad.
Actualmente, la participación en el programa de cribado en Euskadi alcanza alrededor del 70% de las mujeres invitadas, una cifra alineada con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
El proyecto de autotoma del VPH se enmarca dentro de la línea estratégica de oncología del Pacto Vasco de Salud y forma parte de los objetivos del Plan Oncológico de Euskadi 2025-2030, que busca reforzar la prevención y la detección precoz del cáncer en la comunidad autónoma.