La mayoría de los incendios en Euskadi se producen de noche y durante los meses de invierno, de diciembre a marzo. Estas son algunas de las conclusiones de un informe elaborado por OPRA, el Observatorio de Prevención de Riesgos de Accidentes junto a Lagun Aro, y que ha recogido datos entre los años 2000 y 2024.
Según sus resultados se constata que los incendios mortales suelen estar provocados por cigarrillos, muchas veces por fumar en el dormitorio. También por fallos eléctricos y por los aparatos productores de calor y, como decimos, sobre todo ocurren de noche. En este sentido, dos de cada tres personas mueren en horario nocturno. Es por ello que desde OPRA piden que sea obligatorio instalar detectores de humo autónomos en las viviendas. Son considerados instrumentos esenciales para la prevención y la alerta temprana.
En cuanto a la principal causa de muerte es la intoxicación por gases y humo (58%), seguida de las quemaduras (31%) y los traumatismos (10%). El perfil mayoritario de las víctimas es masculino y de edad avanzada.
Incidencia en los caseríos
Uno de los hallazgos más relevantes es que la mitad de las muertes en viviendas unifamiliares se han producido en caseríos, lo que apunta a la necesidad de reforzar las medidas de prevención en el ámbito rural.