En muchos pueblos pequeños, cuando desaparece un servicio básico se nota enseguida. Eso es exactamente lo que estaba a punto de ocurrir en el Valle de Mena, en Burgos, donde el último taxista de la zona se iba a jubilar próximamente. Sin relevo generacional, los vecinos corrían el riesgo de quedarse sin un servicio fundamental para desplazarse. Pero entonces apareció José Antonio Asensio, vecino de Villasana de Mena, que decidió dar un paso adelante y asumir la plaza de taxi para evitar que el valle se quedara sin este servicio. “El valle necesitaba un taxi y decidí invertir mis ahorros”, explica a Radio Nervión.
Un relevo necesario para los pueblos
La idea surgió antes de Navidad. José Antonio conocía a la anterior titular de la licencia, que había dejado el taxi tras conseguir un trabajo estable en Bilbao. A partir de ahí empezó a investigar la situación del transporte en la zona. Lo que descubrió fue preocupante: en el valle apenas quedaba un taxista y estaba a punto de jubilarse. “Empecé a preguntar a la gente y todos me decían lo mismo: hace falta un taxi en el valle”, cuenta. En municipios rurales como este, donde muchos vecinos viven en pequeños pueblos dispersos, el taxi se convierte en algo más que un simple transporte. “Hay gente que tiene que ir al médico, a Cruces o a Bilbao. Si no tienen coche, sin taxi ni autobús se quedan aislados en el pueblo”, explica.
De un despido a una oportunidad
El impulso definitivo llegó tras perder su empleo en una empresa de Basauri. Con la indemnización, decidió apostar por un proyecto diferente: invertir ese dinero en poner en marcha el taxi. “Con el dinero que me dieron pensé: voy a invertirlo aquí. No solo es un trabajo, también es un servicio que hace falta”, señala. Durante meses ha tenido que enfrentarse a trámites administrativos y papeleo para conseguir toda la documentación necesaria. Finalmente, el pasado sábado empezó a trabajar oficialmente. “Ha costado bastante desde diciembre con todo el papeleo, pero ya arrancamos el sábado y poco a poco van saliendo servicios”, dice.
Un servicio clave para los vecinos
El nuevo taxi no solo cubre Villasana, sino también las diferentes localidades del valle, donde muchos vecinos —especialmente personas mayores— dependen de este tipo de transporte para su día a día. José Antonio lo tiene claro: en los pueblos, estos servicios son fundamentales. “En muchos sitios la gente joven se marcha a la ciudad y no hay relevo para estos trabajos. Si desaparecen, los pueblos se quedan sin servicios”, reflexiona. Además del boca en boca, José Antonio ya anuncia el nuevo servicio en las redes sociales.
“Radio Nervión siempre la llevo puesta”
Curiosamente, la historia ha llegado hasta Radio Nervión, emisora que José Antonio asegura escuchar habitualmente incluso desde el Valle de Mena. “Radio Nervión siempre la llevo puesta, aunque estemos en Villasana”, comenta entre risas. Ahora su objetivo es sencillo: que la gente del valle conozca el servicio y pueda contar con él cuando lo necesite. Para ello ha creado también su página en redes sociales, Taxi Valle de Mena, desde donde informa de su disponibilidad.
Mientras tanto, José Antonio arranca esta nueva etapa al volante con una idea muy clara: en los pueblos, pequeños gestos como este pueden marcar una gran diferencia.