OPINIÓN de Belén Ollero

Padres que gritan desde la grada: la peor lección del fútbol escolar

El comportamiento de algunos adultos convierte los partidos en un espectáculo lamentable
Balón de fútbol. / Freepick

Poco se habla de los padres y madres a las que se les olvida que sus hijos son solo niños. Lo digo porque en ocasiones ir a los partidos de fútbol, también de otros deportes, nos deja muy mal cuerpo. A estas edades, 9, 10, 11 años, lo importante es aprender y disfrutar y no tanto el resultado, aunque a todos nos guste ganar. Somos el ejemplo de nuestros hijos e hijas y en algunos casos ese ejemplo es vergonzoso.

La Diputación de Bizkaia se afana en lanzar un mensaje de respeto en el deporte escolar, pero en la cabeza de muchos las palabras caen en saco roto. A veces no hace falta insultar, aunque también hay insultos. Basta tan sólo con los gritos y la violencia verbal, los gestos al árbitro, a los niños del equipo contrario, que son menores, incluso a otros aitas y amas. Lo peor es que parecen actitudes que calan en los txikis, que insultan a los contrarios llamándoles «gili….» y más cosas que no vamos a reproducir aquí.

A mí que no me digan que esto es el fútbol porque no lo es. No normalicemos un comportamiento vergonzoso y violento como el que se vive en algunos campos por culpa de unos pocos. Afortunadamente la mayoría de los adultos tenemos dos dedos de frente y no nos comportamos de ese modo. Pero al final esos pocos, que parece que muchas veces solo buscan provocar, empañan y ensombrecen los valores del deporte.


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