La exclusión de Bizkaia y Álava de la estrategia estatal de vacunación frente a la dermatosis nodular ha encendido las alarmas en el sector agrario vasco. Las Diputaciones Forales, junto a organizaciones como EHNE, ENBA y UAGA, han trasladado su profunda preocupación por una decisión que consideran difícil de entender en el actual contexto sanitario.
Momento clave en la ganadería
El malestar llega en un momento especialmente delicado, a las puertas de la subida del ganado a los pastos de montaña, una fase clave en la ganadería extensiva. La coincidencia con los últimos focos detectados en Huesca y el aumento de temperaturas —que favorece la actividad de los insectos transmisores de la enfermedad— incrementa el riesgo de propagación.
Desde las instituciones forales insisten en la necesidad de vacunar a toda Euskadi para proteger al sector, y han reiterado su disposición a asumir el coste de las dosis si fuera necesario. Consideran que dejar fuera a Bizkaia y Álava rompe la lógica aplicada anteriormente, cuando se establecieron zonas de protección más amplias tras los casos detectados en el entorno del Pirineo.
Dificultad actual para controlar la enfermedad
La preocupación no es solo sanitaria, sino también práctica. El modelo de ganadería extensiva, con uso compartido de pastos, puede provocar la convivencia de animales vacunados y no vacunados, dificultando el control de la enfermedad una vez iniciado el traslado a la montaña.
Mientras no se autorice la vacunación, las instituciones piden al sector que extreme las medidas de prevención y bioseguridad, reforzando la limpieza, la desinfección y todas las prácticas que reduzcan el riesgo de contagio.
Una amenaza real y urgente
Las Diputaciones y el sector agrario mantienen el contacto con las autoridades competentes a la espera de una decisión que permita proteger con garantías a la cabaña ganadera vasca ante una amenaza que consideran real y urgente.