‘Por talento emprende‘ es una iniciativa promovida por la Fundación ONCE que ha permitido que seis personas con discapacidad en Euskadi hayan puesto en marcha distintos proyectos de negocio durante los últimos meses. Entre 3.000 y 18.000 euros han recibido las personas que han formado parte en este programa, una ayuda más que fundamental para poder cumplir sueños.
Es el caso de Ane Bretón, una joven de Barakaldo que este pasado viernes pudo abrir su estudio de fotografía, Izarpe, en la calle Etxatxu de la localidad fabril. Tal y como cuenta a Radio Nervión «es el primer negocio que monto». La idea de emprender comenzó a rondarle a principios del 2025. Fue allí cuando empezó a mirar ayudas y sitios de obra. Como ya llevaba un tiempo en la Fundación ONCE también se encontró con este programa. «Cuando fui a montar el negocio pensé que igual tenían algún tipo de ayuda. Me informé y a partir de ahí la gestioné», afirma.
La situación de Angélica Reyes es algo distinta. En el número 76 de la calle Autonomía de Bilbao abrió el pasado mes de agosto Florenza Arreglos de Ropa, un local con el que busca promover el reciclaje y la reutilización de prendas y que llama la atención a simple vista por el museo de la costura que tiene en su escaparate, con distintos botones, hilos o máquinas de coser con hasta sesenta años de antigüedad.
Angélica lleva 35 años trabajando como modista, siempre como autónoma. Al poco de llegar a Leioa, donde reside, le tocó vivir la pandemia y empezó a hacer un estudio de mercado con la Sociedad Vasca antes de abrir este local. «He tenido muchas crisis», bromea. La del ladrillo, sin ir más lejos, le obligó a empezar a hacer arreglos de ropa en Barcelona, donde residía antes.
Desde los 45 años -ahora tiene 55- sufre artrosis ósea en todo el cuerpo, pronto le colocarán una prótesis de cadera, y en 2014 y 2017 sufrió dos infartos por las dos enfermedades no comunes al corazón que padece.

Aún así, eso no le resta las ganas de abrir un negocio innovador y diferente en Bilbao. «En otros sitios solamente hacen bajos o cremalleras, yo hago la prenda desde cero. Si alguien quiere mucho una prenda de ropa, yo se la recupero sí o sí. Le doy ideas de trabajo, lo que más le guste a esa persona. Me llega mucha ropa para transformar. Por ejemplo, abrigos que la gente mayor tiene guardada desde hace años, que son tejidos de muy buena calidad y los invito a transformarlos o déjalos a su cuerpo que han tenido modificaciones físicas. Soy muy cercana y empática con mis clientes con la intención de ayudar, según sus necesidades», afirma.
En el caso de Ane, ofrece sesiones fotográficas familiares, infantiles, de maternidad o a mascotas. Y también ofrece asesoramiento, prepara el escenario de la sesión y ofrece las fotografías impresas. Uno de sus primeros clientes ha sido el colegio que se encuentra al lado de su estudio, que ha confiado en ella para realizar las orlas de sus estudiantes. Y también hará alguna sesión de comunión. «Al no tener abierto cuando empezaba la época de comuniones tenemos algo menos de demanda, pero sí que tenemos alguna cogida», aclara.
«Un empujón» importante para formar negocios
La ayuda económica que ofrece la Fundación ONCE no es la única que necesitan para poder poner en marcha estos negocios, pero sí que es indispensable. En palabras de Angélica: «Para mí ha sido bastante importante porque voy a poder crecer más, comprarme unas máquinas de coser que me faltan. Te da un colchoncito y te ayuda, te empuja bastante». El resto, queda en su mano. «Yo empecé el negocio de cero, sin clientes. Sin casi nadie que me conociera. Aquí pasa mucha gente, porque el local es una antigua joyería, y tuve que hacer promociones para que la gente conociera que hacía bien mi trabajo«.
El otro factor importante no es, ni mucho menos, económico. Es la oportunidad de que muchas personas se integren en el mundo laboral. «Con una cierta discapacidad es más difícil encontrar trabajo, y más en un sector como el mío, el de la fotografía, que te ven con una discapacidad e igual les echa un poquito para atrás cogerte en ciertos puestos. Aunque yo personalmente sí que podría realizarlos, al final es lo primero que ven de ti«, sentencia Ane.