La exjefa de ETA, Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, ha iniciado esta semana su régimen de semilibertad en la prisión de Martutene, lo que le permite abandonar la cárcel de lunes a viernes para trabajar o participar en actividades de voluntariado. La decisión ha sido adoptada tras aplicar el artículo 100.2 del régimen penitenciario, una medida excepcional que flexibiliza el segundo grado y permite salidas parciales antes de cumplir los requisitos del tercer grado.
Una decisión polémica
La salida de Iparraguirre ha generado un intenso debate social y político debido a su pasado como jefa militar de ETA y a los más de una docena de asesinatos por los que se le imputan responsabilidades. Tanto ella como su pareja, Mikel Albisu, ‘Mikel Antza’, han estado bajo el foco de la justicia durante años, y su implicación en la cúpula de la banda todavía suscita atención mediática.
Condenas acumuladas y antecedentes
A lo largo de su historial judicial, Iparraguirre ha recibido condenas que suman más de 280 años de prisión, incluyendo los 122 años de 2020 por la bomba que acabó con la vida del comandante del Ejército Luciano Cortizo, y 15 años de 2021 por su implicación en un atentado contra el entonces rey Juan Carlos I en el Museo Guggenheim de Bilbao. Aunque las penas acumuladas superan los límites de cumplimiento en España, su aplicación parcial sigue generando polémica.
Con su salida parcial, ‘Anboto’ se convierte en uno de los casos más recientes y controvertidos de semilibertad de exmiembros de ETA, recordando la tensión entre la aplicación de la ley y la sensibilidad social frente a hechos que marcaron la historia reciente de Euskadi.