Precios inasumibles
Ortiz ha explicado que el principal motivo es el encarecimiento del combustible. “Con el gasoil a 60 céntimos ya era justo, pero ahora, pagándolo a 1,19 en Ondarroa, salir al mar es perder dinero”, ha afirmado. A esto se suma que el precio del pescado está estancado y los costes de tripulación siguen al alza.
El parón afecta sobre todo a los barcos de arrastre de altura, muy conocidos en el puerto vizcaíno, que capturan especies como merluza, rape, verdel o pulpo, y cuya ausencia se dejará notar en el abastecimiento.
Parón creciente en la flota
El cierre anticipado de la campaña del verdel agrava aún más la situación. La asociación reclama más ayudas para compensar el gasoil y una mayor cuota de verdel.
El parón será progresivo y podría afectar a unos 60 trabajadores ,unos 15 por barco. Los armadores intentarán evitar despidos recurriendo a vacaciones o incluso están mirando la posibilidad de un ERTE: “No vamos a tener para pagar la Seguridad Social si esto sigue así”.
Menos pescado
Ortiz ha advertido también del impacto en toda la cadena: “La cantidad de pescado que dejaremos de traer afectará a distribuidores y mercados”.
El sector insiste en su papel estratégico como proveedor de alimentos frescos y saludables. “Se dice que el pescado es caro, pero solo hay que compararlo con productos ultraprocesados. Estamos hablando de alimentación de calidad y de aquí”, ha defendido.
Por ello, desde la Asociación de Armadores de Pesca de Altura de Ondarroa reclaman medidas urgentes que permitan mantener la actividad y asegurar la llegada de pescado fresco a los hogares.