Bilbao ya no mira al calor extremo como un fenómeno puntual. Lo considera uno de los grandes desafíos de los próximos años. Por eso, el Ayuntamiento ha aprobado un ambicioso Plan de Calor 2026-2035 que busca transformar la ciudad para hacerla más habitable, saludable y resistente ante el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático.
La estrategia, diseñada con una visión a diez años, coordinará actuaciones de distintas áreas municipales para reducir los efectos de las olas de calor sobre la población, especialmente entre las personas más vulnerables.
Cuando el calor deja de ser una excepción
Los datos manejados por el Ayuntamiento reflejan una realidad cada vez más evidente. Bilbao registra más jornadas con temperaturas superiores a los 35 grados y los episodios extremos por encima de los 38 grados son cada vez más habituales.
Las previsiones tampoco invitan al optimismo. Los estudios climáticos apuntan a que las olas de calor podrían representar cerca de un tercio de los días de verano en las próximas décadas y llegar incluso a la mitad de la temporada estival a finales de siglo.
Ante este escenario, la ciudad ha decidido adelantarse.
Una red de refugios climáticos para escapar del calor
Uno de los pilares del plan será la consolidación y ampliación de los refugios climáticos repartidos por la ciudad. Estos espacios permitirán a la ciudadanía encontrar lugares frescos y seguros durante los episodios de temperaturas extremas.
Además, Bilbao diseñará itinerarios peatonales con sombra para conectar estos refugios, facilitando los desplazamientos en los momentos más calurosos del día.
Más árboles, más agua y una ciudad más fresca
La estrategia apuesta también por aumentar la presencia de naturaleza en el entorno urbano. Más árboles, nuevas zonas verdes y soluciones basadas en la infraestructura natural ayudarán a reducir el efecto isla de calor que sufren muchas ciudades durante el verano.
A ello se sumará la instalación de nuevas fuentes de agua y espacios urbanos refrescantes, conocidos como «playas verdes», que contribuirán a mejorar el confort térmico en los barrios.
Proteger a quienes más lo necesitan
El plan pone el foco en las personas mayores, los niños, quienes padecen enfermedades crónicas y los trabajadores expuestos al sol durante largas jornadas.
Para ello se reforzarán los protocolos de actuación en ámbitos sociales, educativos y sanitarios, además de mejorar las campañas informativas para que la ciudadanía conozca cómo actuar ante episodios de calor extremo.
Una ciudad preparada para un nuevo clima
Bilbao quiere anticiparse a una realidad que ya está llamando a la puerta. El objetivo no es únicamente reaccionar cuando llegan las altas temperaturas, sino rediseñar la ciudad para convivir mejor con ellas.
Porque si antes los bilbaínos miraban al cielo esperando la lluvia, ahora también empiezan a mirar el termómetro. Y la ciudad quiere estar preparada para lo que viene.