Emprender también es aprender a caer: 30 mujeres convierten las olas de Sopela en una lección de liderazgo

La innovadora iniciativa del Ayuntamiento de Sopela une surf, emprendimiento y empoderamiento femenino en una jornada que agotó todas las plazas
30 mujeres emprendedoras y surferas / Ayuntamiento de Sopela

Hay decisiones empresariales que se toman en una oficina y otras que se entienden mejor sobre una tabla de surf. Eso es precisamente lo que vivieron 30 mujeres emprendedoras que participaron en una original experiencia impulsada por el Área de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Sopela, una jornada que trasladó los desafíos del emprendimiento al mar para demostrar que, tanto en los negocios como en las olas, el equilibrio nunca está garantizado.

El éxito de la convocatoria fue rotundo. Todas las plazas se completaron rápidamente y numerosas emprendedoras interesadas quedaron en lista de espera para participar en una iniciativa que combinó reflexión, formación, deporte y creación de redes profesionales.

De la incertidumbre empresarial a las olas de Arrietara

La jornada comenzó en Kurtzio Kultur Etxea, donde mujeres procedentes de Sopela, Getxo, Bilbao, Santurtzi, Galdakao y otros municipios de Bizkaia compartieron experiencias sobre los retos que afrontan quienes deciden poner en marcha un proyecto propio.

Miedos, inseguridades, autolimitaciones y la incertidumbre que acompaña a muchas decisiones empresariales fueron algunos de los temas que surgieron durante los encuentros y dinámicas desarrolladas a lo largo de la mañana.

Pero la verdadera prueba estaba aún por llegar.

Cuando el mar se convierte en una escuela de negocios

Tras la primera parte de la jornada, las participantes se trasladaron a la playa de Arrietara, donde el equipo de Peña Txuri Surf Eskola les esperaba para una experiencia tan simbólica como reveladora.

Allí descubrieron que emprender y surfear tienen mucho más en común de lo que parece.

Leer el entorno antes de actuar, asumir que no todo depende de una misma, esperar el momento adecuado para avanzar o atreverse a intentarlo sin tener todas las certezas son aprendizajes compartidos por quienes montan una empresa y por quienes buscan la ola perfecta.

Caerse no es fracasar, es parte del camino

Uno de los mensajes que más caló entre las asistentes fue que las caídas forman parte del proceso. Igual que sucede en el surf, en el emprendimiento no siempre salen las cosas como se habían planeado.

Sin embargo, cada caída ofrece una nueva oportunidad para levantarse, corregir errores y volver a intentarlo.

Una filosofía que muchas de las participantes reconocieron como fundamental en sus propios proyectos profesionales.

Redes de apoyo que también impulsan negocios

La experiencia concluyó con una sesión de networking en la que las asistentes compartieron aprendizajes, intercambiaron contactos y exploraron posibles colaboraciones futuras.

Más allá de la formación o la práctica deportiva, la jornada sirvió para fortalecer una red de mujeres emprendedoras que comparten inquietudes, desafíos y objetivos comunes.

Sopela apuesta por un emprendimiento más humano

El concejal de Desarrollo Local, Eder García, destacó la importancia de abordar el emprendimiento desde una perspectiva más amplia, que tenga en cuenta no solo las competencias técnicas, sino también los aspectos emocionales y personales que acompañan a quienes emprenden.

Desde el Ayuntamiento consideran que iniciativas como esta ayudan a fortalecer la confianza, generar nuevas conexiones profesionales y ofrecer herramientas para afrontar la incertidumbre en un entorno tan inspirador como el litoral de Sopela.

Porque a veces emprender consiste exactamente en eso: remar, esperar la ola adecuada y tener el valor de ponerse en pie aunque exista el riesgo de caer.


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