Las modificaciones que estudia la Diputación Foral para adaptar el IRPF a la realidad de las familias separadas y divorciadas no entrarán en vigor de manera inmediata. Los cambios deberán debatirse con los grupos políticos y aprobarse posteriormente, un proceso que no comenzará hasta después del verano, por lo que no tendrán ningún efecto en la actual campaña de la renta. Desde Hacienda insisten además en que no se trata de una marcha atrás ni de un cambio de modelo fiscal. Según explican a Radio Nervión, lo que se plantea es «un ajuste técnico para mejorar la aplicación de una reforma que mantiene intacto su objetivo». El objetivo es adaptarse a las nuevas realidades de parejas.
Más justa
La revisión de la normativa surge tras analizar distintas situaciones planteadas por contribuyentes separados o divorciados que consideran que la regulación actual no siempre refleja de forma justa la realidad familiar y económica que afrontan tras una ruptura. El objetivo de la reforma es ofrecer una respuesta más equitativa en aquellos casos en los que uno de los progenitores asume de manera efectiva la mayor parte de la crianza. Uno de los aspectos que se pretende modificar es la forma de acreditar quién soporta realmente la custodia y los gastos asociados al cuidado de los menores. La intención es flexibilizar los criterios actuales para que pueda demostrarse con mayor facilidad cuándo uno de los progenitores está asumiendo en la práctica el mantenimiento económico exclusivo de los hijos. Hacienda explica que se ampliarán los medios de prueba y se facilitará la acreditación mediante criterios más flexibles.
Otro de los cambios sobre la mesa consiste en establecer un umbral económico objetivo que permita determinar cuándo existe realmente ese mantenimiento económico exclusivo por parte de uno de los progenitores. Según Hacienda, ese importe de referencia se fijará siguiendo criterios utilizados por el Consejo General del Poder Judicial y servirá para determinar en qué situaciones puede reconocerse esa circunstancia a efectos fiscales. Ese umbral todavía no está definido y deberá concretarse durante el desarrollo técnico de la norma y en el trámite de enmiendas que se abrirá después del verano. Será entonces cuando los grupos políticos debatan los detalles de la modificación antes de su aprobación definitiva.
Debate en otoño
Desde Hacienda rechazan además hablar de personas perjudicadas o beneficiadas por estos cambios. Defienden que la reforma responde a la necesidad de adecuar la fiscalidad a los nuevos modelos de familia y recuerdan que el objetivo es equiparar el tratamiento fiscal de todas las unidades familiares, independientemente de su configuración. Las modificaciones se encuentran todavía en fase de elaboración y deberán ser discutidas y aprobadas antes de su entrada en vigor. Por ello, las personas divorciadas o separadas no notarán ningún cambio en la declaración de la renta correspondiente a este ejercicio. El debate político sobre la reforma comenzará previsiblemente a partir de otoño, cuando se concrete el contenido definitivo de unas medidas que buscan adaptar la fiscalidad a las distintas realidades familiares y garantizar un tratamiento más ajustado a las circunstancias de cada contribuyente.