Jon Gómez - Periodista

Zetak, el FOMO y la hipoteca del tiempo libre

Jon Gómez reflexiona sobre cómo el FOMO está llenando nuestras agendas antes de que llegue la vida
Cartel anunciador de Mitoaroa III en San Mamés / Turismo Euskadi

Empiezo por una aclaración necesaria: me encanta Zetak. Me encanta su música y me encanta lo que ha conseguido Peio Reparaz. Lo de Mitoaroa es un éxito extraordinario y merecido.

Pantallazo de un anuncio de reventa de uno de mis contactos en redes sociales.

Precisamente por eso me llama la atención algo que he observado estos días. Al entrar en mis redes sociales me he encontrado con bastantes personas intentando vender sus entradas. Y no porque el concierto haya perdido atractivo. Simplemente porque la vida ha pasado.

El miedo a quedarse fuera

Cada vez entiendo menos esta costumbre de comprar ocio con casi un año de antelación. Entiendo el miedo a quedarse sin entrada, pero personalmente me cuesta. Me gusta llegar al viernes sin tener cada hora del fin de semana asignada. Me gusta que surjan planes inesperados. Me gusta decidir sobre la marcha qué me apetece hacer. La planificación la reservo para el trabajo. El tiempo libre, para mí, debería seguir siendo un espacio abierto.

Sin embargo, cada vez llenamos más nuestras agendas de ocio con meses de antelación. Conciertos, escapadas, festivales, viajes. Como si también hubiera que gestionar, optimizar y reservar la diversión. Detrás de muchas de esas decisiones hay además un fenómeno muy actual: el FOMO, el miedo a quedarse fuera. A veces, compramos las entradas por el concierto. Otras veces la compramos por miedo a no estar dónde están los demás.

Y así aparece una paradoja curiosa: aquello que debería representar libertad acaba convirtiéndose en compromiso.

Porque un año es mucho tiempo. En un año cambian trabajos, relaciones, prioridades y estados de ánimo. La persona que compra una entrada hoy no será exactamente la misma que llegue a la fecha del concierto. Quizá por eso proliferan las reventas cuando se acerca el momento. No porque la gente quiera especular. Muchas veces ocurre algo mucho más sencillo: el futuro no salió como estaba previsto.

No discuto el éxito de Zetak. Lo celebro. Pero tengo la sensación de que estamos convirtiendo el ocio en una hipoteca del tiempo libre. Imagínate, llegar al viernes  e improvisar un Mitoaroa III, sin expectativas, con tu yo y tu gente en ese instante.

Una agenda llena no siempre significa una vida más libre. A veces significa exactamente lo contrario.

Noticias relacionadas


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00