Bilbao. La historia de Xavi Uriarte no es solo un reto deportivo, sino un testimonio de amor, resiliencia y promesas que nacen en los momentos más duros. El deportista se ha propuesto completar el Camino de Santiago en bicicleta, desde Roncesvalles hasta la Plaza del Obradoiro, un recorrido de 850 kilómetros que quiere realizar en unas 40 o 48 horas, prácticamente sin descanso.
“Si mi madre supera esto, yo haré el Camino por ella sin parar”, explicó durante su entrevista en Telebilbao, donde compartió el origen de esta promesa que hizo cuando su madre, Catalina, luchaba contra un mieloma múltiple, un cáncer de la sangre que la llevó a estar ingresada en la UCI en varias ocasiones.
Convertir el dolor en compromiso
Uriarte recordó con emoción aquellos momentos en el hospital, cuando la incertidumbre marcaba el día a día familiar. “Mi madre estaba muy malita… veías que todo se complicaba”, relató. En ese contexto, decidió convertir el dolor en compromiso: “Cogí su credencial y me fui a Santiago. Y allí hice la promesa”.
El reto que ahora afronta no es solo físico. El propio Xavi reconoce que la parte más dura será mental, especialmente las noches sin dormir y la fatiga acumulada. Ha llegado a entrenar pedaleando durante horas en plena madrugada para prepararse para una exigencia extrema que apenas le permitirá pararse.
“Sin la cabeza no vas a ningún sitio”, aseguró, convencido de que la fortaleza mental será clave para completar un recorrido que acumula más de 11.000 metros de desnivel.
Objetivo deportivo y de concienciación social
Más allá del esfuerzo deportivo, el objetivo es también social. Uriarte quiere dar visibilidad a la importancia de la donación de médula ósea y lanzar un mensaje de esperanza a las familias que atraviesan situaciones similares. “Te das cuenta de que hasta que no lo vives, no eres consciente de lo importante que es”, explicó.
Su madre, Catalina, ya se encuentra en casa y evolucionando favorablemente, aunque con las limitaciones derivadas del tratamiento. Para Xavi, su recuperación es el motor definitivo de este desafío.
Acompañado durante todo el recorrido
El próximo 11 de julio, a las 5 de la mañana, arrancará desde Roncesvalles acompañado por su familia en un despliegue logístico que le asistirá durante todo el recorrido. Su objetivo es claro: llegar al Obradoiro al día siguiente por la tarde.
“Voy a llorar mucho cuando llegue”, reconoció, consciente de que cada kilómetro estará cargado de emoción, esfuerzo y recuerdo. Un reto que va mucho más allá del deporte y que convierte el Camino en una promesa cumplida a golpe de pedal.