La importancia de colocar el chip para identificar a los animales ha quedado de relieve con la historia de Tofu, dada a conocer por la asociación Gatucos Torrelavega. El animal se perdió el pasado 10 de julio en Tanos, núcleo de la localidad de Torrelavega, y ha aparecido este pasado 22 de julio en Loiu, en las inmediaciones del Aeropuerto de Bilbao.
El animal se escapó de casa por un descuido con la claraboya y sus dueños estaban desesperados porque no había ningún rastro del animal. Una acumulación de casualidades acabaron provocando el reencuentro de Tofu con sus dueños.
Y es que una vecina de Loiu mandó a la protectora Loiukat una fotografía mostrando a este gato, pensando que sería uno de los que cuidan en la protectora. «Aunque se parecía, el tono del pelaje era diferente, así que le pedí que lo entretuviera mientras iba a por el transportín, comida y chuches«, relatan desde Loiukat.
Y es que desde esta asociación tienen controlados a los gatos que hay en la zona y les sorprendió la presencia de este animal, que era nuevo para ellos, y pensaban que podría estar abandonado o extraviado. Tras varios intentos, consiguieron un lector de chips para intentar identificar al animal, y viendo que tenía microchip, procedieron a leer sus datos y comprobaron que no estaba registrado en Euskadi.
La historia de Tofu tiene un final feliz
Finalmente, tras varios intentos, consiguieron acceder al microchip y pudieron identificar a los dueños con su nombre y el teléfono movil, por lo que desde Loiukat se pusieron en contacto con el dueño, que obviamente se sorprendió al enterarse de que su gato estaba en Bizkaia.
Nadie sabe cómo pudo llegar allí. Quizás en el tubo de escape de algún coche, o con algún vecino… Sea como sea, lo importante es que la historia tiene un final feliz.