Puede parecer una tontería pero no lo es. Según un estudio de la plataforma de reserva de viajes Omio, son muchas las personas, hasta un 43%, que dejan de visitar un lugar porque no saben pronunciar bien su nombre. En Euskadi, en Bizkaia, tenemos un claro ejemplo. Según los resultados de esta encuesta, las denominaciones de origen vasco y catalán son las que generan mayor complejidad entre los viajeros españoles. Así, San Juan de Gaztelugatxe se sitúa a la cabeza de la clasificación con un 28% de españoles que reconoce dificultades para pronunciarlo. Le siguen la localidad catalana de Sant Feliu de Guíxols, Vilanova i la Geltrú, la mallorquina Pollença y Zarautz.
Entre los motivos más citados para evitar estos lugares destacan el miedo a equivocarse, la preocupación por parecer maleducados y el temor a pasar vergüenza. Sin embargo esto es algo que no afecta por igual a todas las franjas de edad. La Generación Z (de 18 a 29 años) es el colectivo más condicionado: un 53% admite que la pronunciación les frena a la hora de buscar destino.
Países y comidas en el extranjero
El no saber pronunciar un nombre también influye en los viajes al extranjero. Así, la capital de Eslovenia, Liubliana, y la ciudad polaca de Gdansk son los destinos más complejos para los españoles. En cuanto a los platos típicos, parece que nos cortamos, y mucho, a la hora de pedir especialidades como el cacciucco, el htipiti o el tzatziki.