Con una mirada al pasado para entender el presente, Mungia conmemora el 650 aniversario de la fundación de la Villa, una efeméride que recuerda la concesión de la Carta Puebla por parte del infante don Juan, Señor de Bizkaia, el 1 de agosto de 1376.
Aquel documento marcó un antes y un después en la historia del municipio. Aunque la Anteiglesia de Mungia ya existía, la creación de la Villa permitió establecer un nuevo núcleo con organización propia, límites definidos y una serie de derechos y privilegios, siguiendo el modelo del Fuero de Logroño.
La decisión respondió a la petición de los habitantes de las merindades de Uribe, Busturia y Markina, en una época marcada por los enfrentamientos entre bandos. El objetivo era reforzar la protección de la población y favorecer un desarrollo más ordenado del territorio.
Un mercado con 650 años de historia
Entre los privilegios recogidos en la Carta Puebla figuraba la autorización para celebrar un mercado semanal, una tradición que ha perdurado hasta nuestros días y que sigue siendo una de las señas de identidad de Mungia con el mercado de los viernes.
Otro de los vínculos con aquel momento histórico son las fiestas de San Pedro. El santo fue originalmente el patrón de la Villa y, tras la Concordia de 1900 entre la Villa y la Anteiglesia, pasó a ser también el patrón de todo el municipio. Desde entonces, su festividad continúa siendo la principal celebración de Mungia.
El curioso detalle de una fecha que no es un error
Uno de los aspectos más llamativos de la documentación histórica es que la Carta Puebla aparece fechada en 1414. Sin embargo, no se trata de una equivocación.
El documento utilizaba la denominada Era Hispánica, un sistema de datación empleado durante siglos en la Península Ibérica que comenzaba 38 años antes del calendario actual. Al restar esos 38 años, la fecha corresponde al 1 de agosto de 1376, momento en el que fue concedida la Carta Puebla.
Con este 650 aniversario, el Ayuntamiento de Mungia pone en valor el patrimonio histórico del municipio y recuerda cómo tradiciones que siguen plenamente vigentes, como el mercado de los viernes o las fiestas de San Pedro, tienen su origen en un acontecimiento que cambió para siempre la historia de la localidad.