La crisis migratoria vivida en Ceuta ha vuelto a abrir un intenso debate sobre las fronteras, la gestión de los flujos migratorios y la respuesta de Europa. En una entrevista concedida a TeleBilbao, el abogado y presidente de Zehar-Errefuxiatuekin, Javier Galparsoro, pidió analizar lo ocurrido con serenidad y sin perder de vista que detrás de cada cifra hay una historia personal.
Desde el inicio de la conversación dejó clara su posición. «Yo soy el que soy. Llevo muchos años trabajando en el ámbito del asilo y las migraciones y hablo desde esa experiencia».
Galparsoro recordó que él habla desde el privilegio de quien nunca ha tenido que abandonar su país para salvar su vida. «Yo nací en el lado de la frontera donde siempre he tenido papeles, comida, seguridad y libertad. Por eso no tengo derecho a juzgar a quien ha tenido que huir».
«No son números, son personas»
Uno de los mensajes que más repitió durante la entrevista fue la necesidad de dejar de hablar únicamente de estadísticas. «Detrás de cada número hay una persona, una familia y una historia».
El abogado explicó que después de décadas trabajando con personas refugiadas ha aprendido que antes de emitir un juicio conviene preguntarse qué circunstancias llevan a alguien a jugarse la vida cruzando una frontera. «Todo lo que me han enseñado los migrantes durante estos años ha sido extraordinario. Me enseñaron, sobre todo, a no juzgar».
¿Por qué miles de personas deciden cruzar?
Galparsoro insistió en que un fenómeno como el vivido en Ceuta no puede explicarse con una única causa. A su juicio confluyen factores políticos, sociales, jurídicos y también la rápida difusión de información a través de las redes sociales. Recordó además que una situación similar ya se produjo en 2021 y defendió que este tipo de movimientos no surgen de un día para otro.
«No me creo que 60.000 personas decidan de repente cruzar una frontera sin que detrás haya una sucesión de acontecimientos». También explicó que es necesario diferenciar entre quienes migran por motivos económicos, quienes solicitan protección internacional, los menores no acompañados o las posibles víctimas de trata.
«¿Y tú qué hubieras hecho?»
La frase que marcó toda la entrevista llegó al final, pero estuvo presente durante toda la conversación. «¿Y tú qué hubieras hecho?» Para Galparsoro esa es la pregunta que debería hacerse cualquier ciudadano antes de opinar sobre la inmigración. «Si en tu país hubiera guerra, hambre, persecución o no vieras ningún futuro, ¿qué habrías hecho tú?»
El abogado insistió en que la empatía no significa ignorar la complejidad del fenómeno migratorio, sino intentar comprender las circunstancias que viven millones de personas.
La imagen que nunca ha olvidado
Durante la entrevista recordó también una escena ocurrida en Ceuta en 2021 que, según explicó, resume perfectamente el lado más humano de esta crisis. Habló de Luna Reyes, la voluntaria de Cruz Roja que abrazó a un joven migrante exhausto nada más llegar a la playa. «Esa chica solo hizo un gesto de humanidad y acabó siendo duramente criticada».
Para Galparsoro, aquel abrazo representa precisamente lo que muchas veces falta en el debate público: capacidad para ponerse en el lugar del otro.
Europa, las fronteras y un desafío sin solución sencilla
El presidente de Zehar-Errefuxiatuekin reconoció que la gestión de la inmigración plantea enormes dificultades para los gobiernos y para Europa, especialmente cuando se producen llegadas masivas. Aun así, defendió que cada persona debe ser atendida conforme a la legislación vigente para determinar si tiene derecho a protección internacional, si es menor de edad o si pertenece a alguno de los colectivos especialmente vulnerables.
«No existe una solución fácil para un problema de esta dimensión». Recordó además que, según los datos que manejan los organismos internacionales, más de 117 millones de personas en el mundo han tenido que abandonar sus hogares por guerras, persecuciones o conflictos.
Una invitación a escuchar antes de opinar
Lejos de ofrecer respuestas simples, Javier Galparsoro concluyó la entrevista con una reflexión dirigida a toda la sociedad. «Hablad con ellos. Preguntadles quiénes son, de dónde vienen y por qué están aquí. Cuando conoces su historia, empiezas a mirar la inmigración de otra manera». Y cerró con la frase que mejor resume el espíritu de toda la conversación y que invita a detenerse unos segundos antes de emitir un juicio.
«Antes de juzgar a quien cruza una frontera, pregúntate primero: ¿y tú qué hubieras hecho?».