Temperaturas históricas del agua en el Mar Cantábrico

Los expertos alertan del impacto sobre la biodiversidad marina
Playa de Laga. / Foto de archivo Radio Nervión

La temperatura del agua frente a la costa vizcaína continúa una escalada sin precedentes. La Boya Costera de Bilbao registró el pasado 20 de julio un máximo de 25,4 grados, el valor más alto medido hasta la fecha, en un contexto de calentamiento progresivo del Cantábrico que los científicos vinculan al cambio climático y que ya empieza a alterar el ecosistema marino.

Una temperatura sin precedentes

El mar Cantábrico nunca había estado tan caliente. La temperatura media del agua en julio alcanzó este año los 23,6 grados en la costa de Bizkaia, el registro más elevado desde que existen mediciones. Además, el 20 de julio, a las 18.00 horas, la Boya Costera de Bilbao marcó 25,4 grados, superando ampliamente los máximos de años anteriores.

La evolución confirma una tendencia sostenida. Hace una década, en 2016, la temperatura media del agua en julio era de 21,4 grados. Cinco años después, en 2021, apenas había ascendido hasta los 21,7 grados. En 2025 ya alcanzó los 22,8 grados y este año ha superado por primera vez la barrera de los 23 grados de media.

El cambio climático calienta el océano

Los expertos de AZTI, centro tecnológico especializado en investigación marina, explican que este incremento responde al calentamiento global. El aumento de los gases de efecto invernadero provoca que la atmósfera retenga más calor y que gran parte de esa energía termine siendo absorbida por los océanos, que también captan una parte importante del dióxido de carbono emitido por la actividad humana.

El resultado es un calentamiento progresivo del mar que se está acelerando en los últimos años y que ya deja registros inéditos en el Cantábrico.

Los científicos consideran que la tendencia continuará si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre las medidas prioritarias destacan el impulso de energías limpias, la reducción de la huella de carbono, especialmente en el transporte marítimo, y la protección de los ecosistemas marinos.

Un gran impacto sobre la biodiversidad marina

El aumento de apenas uno o dos grados en la temperatura del agua supone una enorme acumulación de calor y puede alterar profundamente el equilibrio de los ecosistemas marinos. Muchas especies necesitan rangos térmicos muy concretos para sobrevivir, por lo que las propias de aguas frías tienden a reducir su presencia, desplazarse hacia el norte o desaparecer.

Al mismo tiempo, especies adaptadas a aguas más cálidas encuentran condiciones favorables para expandirse, lo que puede favorecer la llegada de especies invasoras, modificar la cadena alimentaria y afectar a actividades como la pesca. AZTI ya ha detectado cambios en la distribución de algunas especies de interés pesquero, como la anchoa.


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00