Hay bares y luego está el Zuloa

El local de Txema y Elixane celebra quince años convertido en un punto de encuentro donde cada mañana empieza mucho antes de que salga el sol
Elixane y Txema tras la repleta barra de pintxos del bar. / Bar Zuloa

Dicen que un coche se convierte en un clásico cuando cumple 25 años. Pero hay lugares que no necesitan esperar tanto. Les basta con quince para ganarse ese título a pulso. Es el caso del Bar Zuloa (Doctor Areilza 13, Bilbao) que este año celebra 15 años haciendo lo que mejor sabe: abrir sus puertas a las seis de la mañana, llenar la barra de tortillas y pintxos antes de que amanezca y convertirse, café a café, en uno de esos rincones imprescindibles de Bilbao.

Porque el Zuloa nunca ha sido solo un bar. Es ese pequeño rincón donde se arregla el mundo antes de ir a trabajar, donde las conversaciones empiezan con un «aupa» y terminan hablando del Athletic, de la familia o de la vida. Un lugar donde siempre hay una cara conocida al otro lado de la barra.

Cuando Txema y Elixane levantaron la persiana aquel 7 de enero de 2011, lo hicieron con la ilusión de quien persigue un sueño, pero también con el vértigo de quien no sabe qué le espera.

En estos quince años ha habido de todo. La incertidumbre de los comienzos, días en los que parecía imposible salir adelante, alegrías enormes, apoyos que nunca olvidarán y también decepciones que, como reconoce el propio Txema, acabaron convirtiéndose en aprendizaje.

«Nadie ni nada ha podido con nosotros… ni podrá», resume ahora, mirando atrás con la serenidad que solo da el tiempo.

El recuerdo para quienes ya no están

En un aniversario así también hay espacio para la memoria. Txema recuerda con especial cariño a personas que marcaron el camino del Zuloa y que ya no están.

Nombres como Otxandiano, Miguel Jones, Eukeni, Gus y Esti, Jonla, Marco Gil o Fernando forman parte de la historia del bar tanto como sus paredes.

Personas de las que, asegura, aprendieron «infinito» y cuyo recuerdo sigue muy presente cada día.

Si hubo un momento que puso a prueba al Zuloa fue la pandemia.

Como tantos negocios de hostelería, vivió meses especialmente duros. Pero lejos de rendirse, consiguió salir adelante.

Txema asegura que aquella etapa les hizo «más duros que el acero», pese a los obstáculos y a lo que define como «hachazos institucionales». Una experiencia que reforzó todavía más el vínculo con una clientela que nunca dejó de estar ahí.

La banda sonora de cada Aste Nagusia

Hablar del Zuloa también es hablar de música.

Durante estos quince años, el bar se ha convertido en una parada obligatoria de Aste Nagusia, con conciertos que muchos bilbaínos recuerdan como parte inseparable de las fiestas.

Por su pequeño escenario han pasado grupos y artistas como The Bilbobillies, The Daltonics, Los Retros, Carranza Jauna, Portugal, Cheaters, Jaimones o Alber Inunciaga «The Cowboy», entre muchos otros. Y esta Semana Grande no será una excepción con los conciertos de Volantazo, el domingo 23 de agosto, The Daltonics, el martes 25 y Jaimones, el jueves 27.

Conciertos programados para Aste Nagusia en el local. (Bar Zuloa)

Entre tortillas… y muchas alegrías del Athletic

En estos quince años también ha cambiado la historia del Athletic.

Los clientes del Zuloa han celebrado alrededor de su barra dos Supercopas, la esperadísima Copa del Rey de 2024, noches europeas y cientos de partidos compartidos entre cafés, zuritos y pintxos.

Porque en el Zuloa el fútbol nunca ha sido solo fútbol. Ha sido una excusa para reunirse.

La mejor noticia llegó con June

Pero si hay algo que Txema tiene claro al mirar atrás es que el momento más importante de estos quince años no tiene que ver con el negocio.

Se llama June.

Su llegada, explica, les hizo «más fuertes y más seguros», recordándoles que la resiliencia no es una palabra bonita, sino una capacidad que todas las personas llevan dentro, aunque a veces permanezca escondida.

Es, probablemente, el capítulo más importante de una historia escrita a base de madrugones, trabajo y mucho corazón.

A las seis de la mañana, como el primer día

Quince años después, hay cosas que no cambian.

Cada mañana, cuando la mayoría de Bilbao todavía duerme, el Zuloa vuelve a levantar la persiana a las 06:00 horas.

Las tortillas vuelven a salir de la cocina, la barra vuelve a llenarse de pintxos y los primeros cafés empiezan a servirse mientras alguien comenta la actualidad o intenta, una vez más, arreglar el mundo.

Porque hay bares que sirven desayunos.

Y luego está el Zuloa, un lugar que después de quince años ya forma parte de la memoria cotidiana de Bilbao.

Zorionak, Zuloa. Y que solo sea el primer capítulo de muchos más.


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