Onintza Enbeita, sobre su pregón íntegro en euskera: «No quise ofender a nadie, era un agradecimiento»

La pregonera y la txupinera repasan en Telebilbao sus primeros días de Aste Nagusia junto a Joseba Solozabal
Imagen de los previos a la entrevista en Telebilbao / Telebilbao

Onintza Enbeita y Ainhoa Urrejola siguen disfrutando de unas fiestas que ya forman parte de su historia. La pregonera y la txupinera de Aste Nagusia han visitado el programa especial de fiestas de Telebilbao, presentado por Joseba Solozabal, donde han repasado cómo están viviendo estos días y, especialmente, todo lo ocurrido alrededor del pregón y el txupinazo.

La conversación comenzó con un brindis de bienvenida y las felicitaciones de Solozabal por el honor que supone representar a las fiestas de Bilbao. Ambas reconocieron que los días previos estuvieron marcados por los nervios y por la necesidad de guardar un secreto que no siempre resultaba sencillo mantener.

Enbeita explicó cómo vivió los días previos: «Primero tuve que guardar el secreto, después llegaron los nervios y el día antes ya estaba como un flan, pero han sido días muy bonitos».

Ainhoa Urrejola compartió esa sensación y explicó lo complicado que resulta mantener el secreto cuando todo el mundo pregunta: «Te pregunta la gente y no puedes decir nada. Las horas antes estaba como un flan, pensando si iba a salir bien, y luego ya se hizo».

Un día de buen tiempo

El tiempo también acompañó en el arranque de Aste Nagusia, pese a que las previsiones iniciales apuntaban a una jornada más complicada.

Enbeita reconoció que agradeció especialmente que no lloviera, aunque dejó claro que disfruta de la lluvia: «Soy baserritarra y me gusta la lluvia, pero ese día había que librar».

La pregonera también recordó uno de los momentos que más le impresionó: la salida al balcón. «No solo se ve la fiesta, se puede sentir», señaló.

Para Enbeita, aquel instante resultó especialmente feliz. La emoción solo tuvo un pequeño enemigo: su flequillo: «Me pasé horas arreglándome el flequillo y cuando salí estaba desordenado y mal», contó entre risas. Su madre, que está enferma y no pudo acudir al acto, le hizo después una observación muy familiar: «Todo muy bien, qué bien hablas, pero ¡qué pelos!».

«No podía ser otra»

El momento más destacado de la entrevista llegó al hablar del pregón y de las críticas que Enbeita ha recibido por haberlo pronunciado íntegramente en euskera.

La pregonera recordó que es periodista y bertsolari y que, cuando trabaja, firma con su nombre y asume la responsabilidad de lo que hace. En este caso, además, sabía que representaba a muchas personas y que debía estar a la altura del reconocimiento recibido.

Sobre quienes consideran que debería haber incorporado alguna parte en castellano, Enbeita defendió que el pregón tenía que reflejar quién es: «Pensé que era un reconocimiento a mi trabajo y a mi trayectoria, no podía ser otra persona. ¿Qué sentido tendría no serlo?».

La pregonera aseguró que entiende las sugerencias y las quejas cuando proceden de personas que no tuvieron la oportunidad de aprender euskera y que explican desde su propia experiencia por qué no pudieron hacerlo.

Enbeita también recordó la historia de su familia y de una generación que sufrió por hablar euskera: «Tengo una familia que fue señalada por hablar euskera, castigada en la escuela. No pudieron ser bertsolaris porque estuvo prohibido».

Por eso, insistió en que su elección lingüística no buscaba provocar ni molestar: «No he hecho el pregón en euskera para fastidiar a nadie, es un agradecimiento a la gente que cuando no se podía hizo una apuesta clara por el euskera».

Ser ellas mismas

Joseba Solozabal también quiso conocer qué consejos han recibido durante estos días. Las dos coincidieron en uno: ser ellas mismas.

Enbeita explicó que muchas personas se acercan con buena intención y les dicen qué deberían hacer o qué deberían evitar para no recibir críticas. Sin embargo, ambas tienen claro que la mejor manera de afrontar el papel que les ha tocado es mantener su personalidad.

La conversación también llevó a Solozabal a preguntar a Enbeita qué le parecía que él no hablara euskera. La pregonera reconoció que le habría gustado poder hacer la entrevista en euskera y defendió que nunca es tarde para aprender: «La píldora de la autocrítica está bien, pero nunca es tarde para aprender. Yo tenía miedo al agua y con 46 años he aprendido a nadar».

«Todo al final es política»

La conversación también pasó por la política y su presencia en las fiestas. Enbeita fue clara al respecto: «Todo al final es política. Yo soy política porque tengo mis reivindicaciones y también los que han estado y vendrán».

Así, Onintza Enbeita y Ainhoa Urrejola continúan ejerciendo como dos de los grandes símbolos de Aste Nagusia. Ambas agradecieron el cariño que están recibiendo durante estos días y afrontan con ilusión todo lo que todavía queda por vivir en Bilbao.


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