Más de 6.250 estudiantes de Getxo participaron durante el curso 2025-2026 en los programas de promoción de la salud y prevención de adicciones impulsados por el Ayuntamiento en colaboración con la Fundación Etorkintza.
La iniciativa está presente en los distintos niveles educativos y adapta sus contenidos a las edades y necesidades del alumnado. La prevención ya no se centra únicamente en el consumo de alcohol y drogas, sino que presta una atención creciente a los riesgos vinculados al entorno digital.
Del ciberbullying a las apuestas online
Uno de los principales ejes del programa es el uso responsable de las nuevas tecnologías. En Primaria y Secundaria se desarrollan talleres como Sarean, en los que se abordan situaciones como el grooming, el ciberbullying, el sexting o la sextorsión.
También se trabaja sobre el uso excesivo de videojuegos y las apuestas online, con el objetivo de que los jóvenes aprendan a identificar riesgos y desarrollen herramientas para utilizar las tecnologías de forma saludable.
La intervención se completa con actividades centradas en la gestión emocional, la resolución de conflictos y el autocuidado, además de acciones de sensibilización sobre alcohol y drogas planteadas desde una perspectiva preventiva y alejada de enfoques moralizantes.
Más de 300 aulas implicadas
En Infantil y Primaria, el programa llegó a 3.346 alumnos en 184 aulas. La cifra supone un descenso del 6,3% respecto al curso anterior, aunque el número de aulas se mantuvo estable.
En Secundaria, Bachillerato y los CIFP participaron 2.904 estudiantes en 125 aulas, con un crecimiento tanto del número de aulas como del alumnado respecto al curso 2024-2025.
El Ayuntamiento destaca además la implicación del profesorado, cuya coordinación con la Unidad de Prevención de Adicciones permite adaptar las intervenciones a las necesidades concretas de cada centro.
La concejala de Cohesión Social, Carmen Díaz, ha defendido la importancia de comenzar la prevención desde edades tempranas y acompañar a los jóvenes ante unos riesgos que, además de los consumos tradicionales, incluyen nuevas formas de adicción relacionadas con las tecnologías.