El pueblo de La Rioja donde Fernando encontró un piso de 110 metros por 58.000 euros

“En Bilbao era imposible. No iba a pagar 1.200 euros al mes. Cambié de vida, pero ahora vivo sin deudas y estoy de maravilla”
El pueblo de La Rioja a donde se ha mudado Fernando / Wikipedia

Encontrar una vivienda a un precio razonable se ha convertido en una misión casi imposible para muchas familias vascas. Alquileres que superan los 1.200 euros y viviendas en venta por más de 200.000 euros están llevando a muchos a tomar una decisión que hace unos años parecía impensable: marcharse de Euskadi.

Es la historia de Fernando, un oyente de Radio Nervión que, tras vivir 25 años en Bilbao, decidió empezar de nuevo en San Asensio (La Rioja) porque seguir viviendo en Bizkaia ya no era una opción económicamente viable.

«No iba a pagar 1.200 euros de alquiler»

Fernando explica que vivía de alquiler, pero tuvo que dejar la vivienda y, cuando empezó a buscar otra, se encontró con una realidad desalentadora. «No se conseguía nada por menos de 1.000, 1.200 o 1.300 euros. Yo no iba a pagar eso», relata. Después de darle muchas vueltas, tomó una decisión difícil: dejar la ciudad donde había vivido un cuarto de siglo y buscar una alternativa fuera de Euskadi.

Un piso de 110 metros por 58.000 euros

La oportunidad apareció en San Asensio, un municipio riojano donde encontró una vivienda que cambiaba completamente sus perspectivas. Compró un piso de 110 metros cuadrados por 58.000 euros, sin necesidad de hipotecarse. «Estoy de maravilla», asegura convencido.

La vivienda tiene cerca de medio siglo de antigüedad, pero destaca que está en muy buen estado y que el cambio ha merecido la pena.

Cambió de trabajo, pero ganó tranquilidad

La decisión también implicó dejar la empresa en la que llevaba 15 años trabajando como camionero.

Reconoce que le dio mucha pena, pero encontró un nuevo empleo con un sueldo muy parecido al que tenía en Bizkaia. Su pareja también ha conseguido trabajo en La Rioja, por lo que ambos han podido comenzar una nueva etapa sin la presión económica que suponía vivir en Bilbao. «Gano un poquito menos, pero aquí la vida también cuesta menos», explica.

«No quería endeudarme para toda la vida»

Con 54 años, Fernando tenía claro que no quería firmar una hipoteca durante décadas para comprar un pequeño piso en Bizkaia.

Recuerda que veía viviendas de apenas 50 metros cuadrados por más de 200.000 euros y no le compensaba asumir una deuda de ese tamaño.»¿Me voy a empeñar toda la vida por un piso tan pequeño? No. Aquí no tengo deudas y vivo mucho más tranquilo», resume.

Una historia que refleja un problema cada vez más frecuente

El caso de Fernando no es aislado. Cada vez más personas están abandonando Euskadi en busca de municipios donde comprar una vivienda siga siendo posible sin hipotecar toda una vida.

Mientras continúa trabajando y escuchando cada mañana Radio Nervión por internet desde La Rioja, asegura que no se arrepiente de la decisión.»Bilbao lo tengo al lado, pero ahora vivo con tranquilidad, tengo unas vistas impresionantes y una calidad de vida que allí ya no podía permitirme», concluye.


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