La polémica por el aspirante a bombero en Bizkaia que ha cambiado su sexo registral para optar a una de las plazas reservadas a mujeres ha abierto el debate sobre la aplicación de la Ley Trans en los procesos selectivos. El caso ha provocado protestas y peticiones para que el tribunal de la oposición investigue si existe un posible fraude.
En este contexto, desde Radio Nervión hemos hablado con Izaro, una mujer trans, para conocer su opinión sobre el caso y sobre el procedimiento actual para modificar el sexo en el Registro Civil.
Izaro considera que la legislación ha evolucionado desde un modelo excesivamente restrictivo hacia otro que, a su juicio, debería contar con algún mecanismo adicional de control. “Hemos pasado de que sea muy restrictivo a que no tenga ningún tipo de restricción”, ha señalado durante la entrevista.
La Ley Trans permite solicitar el cambio registral sin presentar informes médicos o psicológicos ni acreditar tratamientos hormonales o cirugías. El procedimiento contempla dos comparecencias ante el Registro Civil para confirmar la decisión.
Izaro pide investigar el caso del bombero
Izaro considera que debería investigarse el caso concreto antes de sacar conclusiones sobre las intenciones del aspirante. “Por lo menos investigarlo, porque tampoco sabemos si esta persona está pasando por un proceso hormonal o no está pasando”, ha explicado.
Uno de los aspectos que más le preocupa tiene que ver con las pruebas físicas de una oposición como la de bombero. Izaro ha explicado que su propia experiencia con la hormonación modificó notablemente sus capacidades físicas.
“Yo pasé de correr a 5:15 a correr a 6:30 y eso es muchísimo a la hora de hacer 10 kilómetros”, ha relatado. Por eso considera relevante valorar las circunstancias de cada caso cuando una persona accede a una oposición con pruebas físicas exigentes.
“La ley trans no puede generar más rechazo”
Izaro también ha advertido de que este tipo de situaciones pueden alimentar el rechazo hacia las personas trans y hacia la propia legislación. “No es una preocupación, es algo real. Es lo que se masca todos los días en muchos sitios”, ha afirmado.
A su juicio, la normativa debería encontrar un equilibrio entre proteger los derechos de las personas trans y evitar que pueda utilizarse de forma indebida en determinados ámbitos.
“Hemos pasado de que te exijan dos años de hormonación con todo lo que ello implica, a que esto sea café para todos”, ha resumido.
Experiencia personal
La entrevistada también ha reivindicado que ser una mujer trans no implica tener que demostrar constantemente la propia identidad. Ha explicado que durante años sintió esa presión, pero que ahora ha decidido dejar atrás esa necesidad de justificarse ante los demás.
Izaro ha compartido además su experiencia personal y ha explicado que tardó 33 años en comprender lo que le ocurría. Recuerda especialmente las dificultades que vivió durante su infancia y adolescencia y la falta de referentes que existía en aquella época.
Su mensaje para quienes puedan estar atravesando un proceso similar es sencillo: “Que fluya”. Considera que cada persona tiene sus propios tiempos y que no existe un único camino para entender y vivir una identidad trans.
