Quién le diría a Mikel Gayoso y Eder Gómez que, diez años después de la conversación que mantuvieron en una despedida de soltero, acabarían en la élite del balonmano nacional y cumpliendo lo que consideran un sueño. Estos dos vecinos del barakaldés barrio de Rontegi, y que habían jugado en la cantera del histórico Club Balonmano Barakaldo -aunque con la diferencia de edad justa para no llegar a coincidir en el mismo equipo- se estrenaron este sábado como colegiados en Liga ASOBAL en el encuentro entre el Bathco BM Torrelavega y el Viveros Herol BM Nava.
«En aquél momento Eder estaba en un momento en el que no sabía qué hacer y yo volvía de una época que tuve que viajar mucho por motivos laborales y era bastante difícil compatibilizar la vida profesional con el arbitraje. Ambos sabíamos que no teníamos pareja y, de la forma más tonta, conectamos en una despedida de soltero, empezamos a hablar y tiempo después nos tomamos un café y nos sinceramos el uno al otro. Nos dijimos: ‘¿Qué te parece si tú que no tienes pareja y yo, que estoy volviendo, nos juntamos e intentamos llegar a lo más alt0?'», explica Gayoso a Radio Nervión.
Y es que, por separado, ambos habían llegado a arbitrar en Primera Nacional (tercera categoría del balonmano estatal). Pero juntos, tuvieron que empezar de cero: «Comenzamos desde abajo del todo, arbitrando a niños en patios de colegio y fuimos escalando categorías poco a poco. Primero en categorías de Bizkaia, luego de Euskadi, volvimos a dar el paso a la Federación Española en Primera Nacional, y tras tres años en División de Honor Plata este año hemos saltado a ASOBAL«, asevera Gayoso.
Diez años después de aquél café, y tras nueve temporadas juntos, este sábado les llegó la oportunidad de debutar en la élite en el pabellón Vicente Trueba de Torrelavega. «Fue una mezcla de nervios, ilusión, responsabilidad y querer hacerlo bien. Que es algo que siempre queremos eh, pero en este caso pues un poco más porque no quería tener ningún fallo. Todos los que estaban ahí, los entrenadores, los jugadores, el público sabían que es nuestro debut. Y yo, que siempre intento ver la parte buena de las personas, confiaba en que nos iban a ayudar en el caso de que fuera necesario y así fue», afirma.
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🔚 @BMTorrelavega 33 – 19 @bmnava pic.twitter.com/8CBPS4nMZE
— ASOBAL (@ASOBAL) September 19, 2026
El conjunto local rompió el partido muy pronto (el resultado final fue de 33-19), lo que cambió por completo el contexto del arbitraje que debían hacer. Según explica Gayoso: «Deja de ser un partido en el que la exigencia técnica te exprima y pasa a ser un partido en el que empiezas a gestionar las emociones, porque a un equipo no le salen las cosas todo lo bien que esperaban. No por ello es más fácil, pero creo o quiero pensar en que tanto a Eder como a mí, ya solo por los años de experiencia que tenemos, es algo que se nos da más o menos bien».
Aunque ya habían arbitrado a equipos de ASOBAL y de la liga francesa en amistosos de pretemporada, les sorprendió especialmente la velocidad y la técnica que ambos equipos le imprimieron al juego. «El salto es abrumador, el juego es muy rápido y dinámico. No tiene nada que ver con los amistosos que habíamos arbitrado en el pasado», afirma Gayoso. No obstante, desde el año 2023 la Liga ASOBAL es completamente profesional y eso también se nota, en todos los sentidos: «Hasta en la forma de dirigirse a los árbitros. Lo hacen con máximo respeto y exigencia, nos piden que arbitren lo que es, pero al mismo tiempo tolerando esa pequeña duda o error que puedas tener», añade.
De hecho, tanto Eder como él ya han identificado «un par de detalles que tenemos que mejorar en cuanto a posicionamiento, porque estamos acostumbrados a otro ritmo de juego y, con las zancadas que pega esta gente tan grande, nos pillaron un poquito al traspiés».
Barakaldo, una ciudad de balonmano
22 años después del descenso de la última temporada del CB Barakaldo en ASOBAL y viendo los éxitos del CB Zuazo en División de Honor Femenina, se puede decir que ahora le toca a Eder y Mikel continuar con el legado de Barakaldo en la élite del balonmano.
«Si te digo la verdad, todavía nos cuesta creernos que estamos en la élite del balonmano. La realidad es que estamos viviendo un sueño. Poder ser, en cierta manera, abanderados de este deporte siendo los dos del mismo pueblo y de la misma calle es muy bonito. Llega a ser un orgullo», asevera Gayoso.
No tienen reparos en admitir que no habían llegado a percibir cuándo les iba a tocar ascender. «No es una cosa que tengas clara, cristalina. Una cosa es que tú sepas si lo estás haciendo bien o no, pero como tantas otras cosas en la vida, progresar y prosperar no va de la mano con hacerlo bien. Es necesario, pero no suficiente», explica.
Y aunque Bizkaia no sea, históricamente, una provincia con mucha tradición de balonmano, no sienten que haya tenido alguna influencia en la decisión de ascenderles a la élite: «No hemos visto, o no hemos percibido, ni discriminación positiva ni negativa en ese sentido. Siempre se nos ha trasladado, y así lo hemos vivido, que esto es un mérito deportivo a una trayectoria de 21 años arbitrando«. Si todo sigue bien, les quedaría una década más arbitrando.

Un deporte en el que prima el respeto al árbitro
En tiempos de crispación y de hostilidad hacia la figura de los árbitros, Gayoso se enorgullece del respeto que han sentido siempre hacia su trabajo.
«Siempre ha habido casos aislados, incluso uno en Galicia hace un par de años. Pero en la realidad que nosotros hemos vivido no hemos visto violencia hacia los árbitros. Incluso a campos bravos, que en otros deportes podrían considerarse hostiles, vamos con plena tranquilidad y entendiendo que el aficionado lo vive muy fuerte, pero con respeto. Evidentemente hay momentos en los que el cuerpo técnico pide y la grada aprieta, pero lo hacen con respeto. Es curioso, y a la gente que vive mucho el fútbol igual le cuesta más entenderlo, pero la pasión por este deporte se entiende desde el respeto. Podemos presumir de trabajar en un deporte noble, en el que los jugadores tienen máximo respeto por el arbitraje, con nuestros fallos y aciertos, pero gestionando la frustración que se puede tener», concluye.