Hay comercios que venden productos y otros que forman parte de la vida de un barrio. Sanylux pertenece a los segundos. Esta tienda de iluminación de San Ignacio cumple casi 40 años. Y lo hace manteniendo encendida una historia familiar que comenzó con Pili, la madre de Mónica y que hoy continúa con la misma filosofía: escuchar al cliente, aconsejar y cuidar cada detalle.
De una tienda familiar a un referente del barrio de San Ignacio
Sanylux nació hace cuatro décadas de la mano de la madre de Mónica, quien puso en marcha un negocio que con el paso del tiempo se convirtió en un punto de referencia para muchas familias de San Ignacio. Tras estudiar secretariado y comprobar que aquel trabajo no era lo suyo, Mónica decidió dar un giro a su vida y ponerse al frente de la tienda familiar.
Desde hace 26 años está detrás del mostrador, aprendiendo un oficio que ha cambiado por completo. Ha visto desaparecer las bombillas tradicionales y cómo la iluminación LED, los plafones inteligentes o los ventiladores de diseño han transformado la forma de iluminar los hogares.
“La tienda es mi compañera de vida”
Mónica reconoce que mantener abierto un pequeño comercio durante tantos años no ha sido fácil, especialmente con la llegada de grandes superficies y nuevas formas de comprar. Pero asegura que la clave ha sido siempre la misma: la cercanía.
“Nos dedicamos en cuerpo y alma al cliente”, explica. En Sanylux no solo se venden lámparas o bombillas; también se asesora, se busca la mejor opción para cada casa y se ofrece un trato personalizado que, según Mónica, marca la diferencia.
La tienda incluso trabaja junto a electricistas para ayudar a los vecinos con instalaciones o pequeños arreglos que cada vez son más difíciles de encontrar en los barrios.
La iluminación también ha cambiado con los años
Si antes las bombillas incandescentes eran protagonistas, ahora la tecnología LED domina el sector. Mónica ha vivido esa transformación desde dentro y también el auge de nuevos productos, como los ventiladores con lámpara integrada, que se han convertido en uno de los grandes éxitos de los últimos veranos.
Sanylux también acompaña a quienes estrenan vivienda, diseñando soluciones de iluminación para pisos nuevos y adaptándose a distintos presupuestos. “No todo el mundo busca una lámpara de lujo, queremos que la gente pueda cambiar y renovar sin que sea un esfuerzo enorme”, señala.
El recuerdo de una madre que sigue presente en cada rincón
Pero si hay algo que emociona a Mónica cuando habla de Sanylux es recordar a su madre, la mujer que puso en marcha la tienda y que sigue muy presente en la memoria de sus clientes.
Muchos vecinos todavía llegan al establecimiento recordando aquella lámpara que compraron hace años o contando historias relacionadas con la fundadora. “Tengo clientes que me dicen: tengo una lámpara que era de tu madre y me da pena cambiarla”, cuenta Mónica.
Ese vínculo es, para ella, la mayor recompensa de tantos años de trabajo. Una relación que ha pasado de generación en generación: primero llegaron los padres, después sus hijos y ahora incluso jóvenes del barrio que se acercan por primera vez a preguntar por iluminación.
Un reconocimiento a una forma de entender el comercio
La trayectoria de Mónica y Sanylux ha sido reconocida como ejemplo de comercio local, un homenaje a esos negocios que mantienen vivos los barrios y que ofrecen algo más que un producto: confianza, conversación y cercanía.
Casi 40 años después, la luz de Sanylux continúa encendida en San Ignacio. Una tienda que ha cambiado con los tiempos, pero que conserva intacta la esencia con la que nació: la de una familia que decidió cuidar a sus vecinos como si fueran parte de ella.