La historia de Mika, la gatita que durante más de una semana mantuvo en vilo a decenas de personas que intentaban sacarla de las instalaciones de Metro Bilbao, ya tiene un final feliz. El animal ha sido rescatado y se recupera en una casa de acogida después de aparecer completamente deshidratado y desnutrido. Ahora, el objetivo es encontrarle una familia definitiva.
La pequeña, de unos seis meses de edad, llevaba días moviéndose por distintas estaciones de la red, entre ellas Peñota, Azeta y Zubeldia, mientras voluntarios y protectoras trataban sin éxito de ponerla a salvo. Todo cambió gracias a la rápida reacción de una usuaria del metro.
«Escuché un maullido y supe que algo no iba bien»
Olatz se dirigía como cada mañana al trabajo cuando un sonido llamó su atención.
«Todos los días cojo el metro sobre las seis y cuarto de la mañana porque entro a trabajar a las siete. Justo después de pasar la Barik me pareció oír un maullido. Me resultó muy raro porque escuchar un maullido en el metro no es algo habitual.» Al bajar a la zona de los bancos de la estación de Carlos VII encontró a una pequeña gatita completamente sola.
«La pobre estaba maullando, buscando ayuda.» Otra mujer intentó cogerla, pero el miedo hizo que el animal reaccionara. «Una señora trató de cogerla con la mano, pero la mordió porque estaba muy asustada. Se veía que estaba muy desnutrida.» Olatz optó entonces por una solución sencilla que terminó siendo decisiva. «Me quité la chaqueta y la envolví con ella porque sabía que si intentaba cogerla directamente podía volver a asustarse. Así conseguí sujetarla.»
Una publicación que resolvió una búsqueda de una semana
Tras rescatarla, Olatz la llevó a la Policía Local de Portugalete.
«Me comentaron que probablemente la llevarían a la perrera y me dio mucha pena.»
Antes de marcharse decidió publicar varias fotografías en sus redes sociales para intentar encontrar a alguien que pudiera hacerse cargo de la gatita. Aquella publicación dio un giro inesperado a la historia. «Una chica me escribió diciéndome que su madre colaboraba con una asociación y que llevaban aproximadamente una semana buscando precisamente a esa gatita. Habían intentado acceder al metro, pero no les dejaban.»
Tras comparar las fotografías comprobaron que se trataba de Mika, la gata que tantas personas buscaban desde hacía días.
Una historia que movilizó a decenas de personas
La asociación Segunda oportunidad: animales sin hogar ha explicado que Mika se convirtió en la protagonista involuntaria de un movimiento solidario.
«Os presentamos oficialmente a Mika, la protagonista involuntaria de la unión de muchas personas que querían ayudarla a salir de las instalaciones de Metro Bilbao, donde llevaba ya más de una semana atrapada.»
La protectora destaca que el rescate fue posible gracias a Olatz, que la sujetó «con mano firme y una chaqueta providencial», poniendo fin a una semana de incertidumbre.
Muy débil, pero con ganas de vivir
El estado en el que apareció la gatita preocupó desde el primer momento.
Tiene unos seis meses, pesa menos de dos kilos y llegó deshidratada y desnutrida, por lo que fue necesario administrarle suero y vitaminas.
Aun así, quienes la están cuidando aseguran que se trata de una gata extremadamente cariñosa.
«Es un animal maravilloso, muy sociable y que busca constantemente el contacto humano.»
«Para mí los animales son como personas»
Olatz reconoce que nunca se planteó mirar hacia otro lado.
«Tengo dos perros y siempre he convivido con animales. Para mí son como personas. Ver a un animal sufriendo es como ver sufrir a cualquier ser vivo.«
Todavía recuerda la impresión que le causó verla.
«Me dio muchísima pena. Estaba sobre el kilo y medio, muy desnutrida. No sé cuánto tiempo más habría podido aguantar porque incluso tuvieron que ponerle suero.»
Ahora solo le falta un hogar
Mika ya está fuera de peligro y se recupera en una casa de acogida, pero todavía necesita una familia definitiva.
La asociación hace un llamamiento para encontrar un hogar para esta pequeña superviviente que ha emocionado a cientos de personas durante los últimos días. Quienes deseen adoptarla pueden ponerse en contacto con la protectora en el 610 326 737.
Después de una semana atrapada en las instalaciones de Metro Bilbao y de movilizar a vecinos, voluntarios y asociaciones, Mika ha conseguido una segunda oportunidad. Ahora solo queda encontrar a la familia con la que empezar una nueva vida.