Bermeo llora la muerte de Satur: «Era un hombre bueno, cercano y muy trabajador»

El empresario, fallecido en un accidente con su tractor, era una persona muy querida en el municipio
Saturnino Gómez 'Satur' / Radio Nervion

La muerte de Saturnino Gómez, conocido por todos como Satur, ha dejado a Bermeo sumido en la tristeza. El empresario, de 78 años, falleció este miércoles después de que el tractor que conducía volcara mientras realizaba una maniobra en una finca de su propiedad, en el barrio de Mañu.

La noticia se ha extendido rápidamente por la localidad, donde son muchos los que todavía no salen de su asombro. Porque Satur no era un vecino más. Era una de esas personas a las que todo el mundo conocía y de las que nadie tenía una mala palabra.

Un hombre que se ganó el cariño de todo un pueblo

Quienes compartieron con él trabajo, amistad o simplemente una conversación coinciden en la misma descripción: trabajador, humilde, cercano y siempre dispuesto a ayudar. Asi lo recuerda Cannon, del restaurante del mismo nombre, quien lamenta profundamente su pérdida. «De esas personas que se hacen querer, de la que todo el mundo te hablaba bien», recuerda otro de sus amigos.

Llegó a Bermeo siendo joven desde la provincia de León y levantó, con esfuerzo y muchas horas de trabajo, una empresa de excavaciones y derribos que acabó convirtiéndose en un referente en la comarca. Todo lo que consiguió, aseguran quienes le conocían, fue fruto del sacrificio y de una vida dedicada al trabajo.

Su nombre era conocido en el sector de la construcción, pero sobre todo entre los vecinos. «Era una bellísima persona», «no se puede hablar mal de él» o «siempre estaba dispuesto a echar una mano» son algunas de las frases que más se repiten desde que se conoció su fallecimiento.

Jubilado, pero siempre activo

Aunque llevaba años jubilado, Satur no sabía quedarse quieto. Seguía cuidando su huerta, haciendo pequeños trabajos y disfrutando del campo, una rutina que formaba parte de su vida y que, tristemente, terminó en accidente.

Estaba casado con Teófila y era padre de tres hijos. Quienes conocían al matrimonio destacan la unión que siempre mantuvieron y el profundo arraigo de la familia en Bermeo.

Un barrio y un pueblo conmocionados

En Mañu, un pequeño barrio donde prácticamente todos se conocen, la pérdida ha golpeado con fuerza. Vecinos y amigos hablan de un hombre muy querido, de esos que dejan huella por su forma de ser más que por lo que hacen.

La tragedia resulta todavía más dolorosa porque la familia ya había sufrido hace décadas otro accidente similar, cuando un hermano de Satur también perdió la vida al quedar atrapado bajo un tractor.

Bermeo despide estos días a uno de esos vecinos que construyen un pueblo con su trabajo, su sencillez y su forma de tratar a los demás. Un hombre al que muchos recuerdan con cariño y respeto, y cuya ausencia deja un vacío difícil de llenar.


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