El Surne Bilbao afronta la Champions entre kilómetros, desgaste y una baja importante

Los hombres de negro debutan en Bosnia después de jugar el domingo en A Coruña y sin Hlinason, baja por el golpe sufrido en la cabeza
Manex Ansorregi y Dan Duščak. / Aitor Arrizabalaga

El Surne Bilbao no ha tenido precisamente el camino más cómodo hasta su primer partido de la Basketball Champions League. El equipo de Jaume Ponsarnau jugó el domingo en A Coruña, necesitó una prórroga para decidir su partido ante el Leyma y apenas unas horas después puso rumbo a Bosnia. En total, casi 7.000 kilómetros de desplazamiento para llegar a Laktaši y afrontar este martes su estreno europeo.

El desgaste no es un detalle menor. Bilbao cayó por 104-101 después de remontar nueve puntos en el último tramo y forzar el tiempo extra con un triple sobre la bocina de Darrun Hilliard. El estadounidense fue uno de los protagonistas de la remontada, pero terminó además con un tobillo tocado.

Y hay una ausencia confirmada que obliga a Ponsarnau a cambiar piezas: Tryggvi Hlinason no jugará ante Igokea. El pívot islandés sufrió un fuerte golpe en la cabeza en A Coruña, necesitó ocho puntos de sutura y, aunque las pruebas no han detectado una lesión grave, el club ha decidido no asumir riesgos en este primer compromiso europeo.

Un estreno con poco margen para recuperar

El calendario ha colocado al Surne ante una situación exigente. Entre el final del partido de A Coruña y el salto inicial en Laktaši transcurrirán poco más de 48 horas, con un largo viaje entre medias. La expedición ha tenido que enlazar vuelos y completar después el trayecto por carretera hasta la zona de Banja Luka.

En esas condiciones, la capacidad para recuperar piernas y mantener la concentración puede ser tan importante como el acierto exterior o la defensa. Ponsarnau tendrá que gestionar además el estado de Hilliard y de Bastien Vautier, que terminó el partido del domingo con molestias en un dedo.

El Surne llega, eso sí, con argumentos para mirar al estreno con ambición. La pasada temporada levantó por segunda vez consecutiva la FIBA Europe Cup y ahora vuelve a una BCL en la que se encontrará con un grupo de nivel, con ALBA Berlín y Slavia Praga como compañeros de viaje.

Un rival que ya sabe lo que es ganar en Miribilla

Enfrente estará un Igokea que tampoco es un desconocido para los bilbaínos. Ambos equipos se cruzaron en la BCL en la temporada 2022-23 y cada uno ganó como visitante: Bilbao se llevó el partido de Laktaši por 80-85 y el conjunto bosnio respondió después en Miribilla con un 84-81.

El Igokea llega además con buenas sensaciones después de comenzar la ABA Liga con victoria ante el Slovan Bratislava (97-89). Su plantilla ha sufrido una profunda renovación y presenta un perfil físico que puede poner a prueba a un Bilbao obligado a jugar sin Hlinason.

Roman Penn, con 18 puntos y 9 asistencias en ese primer encuentro, aparece como una de las principales amenazas exteriores. En la pintura, Đorđe Topolović viene de firmar 16 puntos y 7 rebotes.

El primer paso hacia Miribilla

El objetivo del Surne está claro: empezar ganando para no conceder terreno desde la primera jornada. El formato de la competición da un valor especial a cada victoria en un grupo en el que ALBA Berlín parte como uno de los grandes favoritos.

El balón comenzará a botar a las 20:00 horas de este martes en el Laktaši Sports Hall. Será el regreso del Bilbao Basket a la Champions y un estreno condicionado por todo lo que ha ocurrido antes de saltar a la pista.

La primera cita europea en casa llegará una semana después, el 13 de octubre ante Slavia Praga. Pero antes toca superar Bosnia, el cansancio y un Igokea que espera convertir su pista en el primer problema serio del Surne en Europa.


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