El corazón comercial de Bilbao intenta recuperar el pulso tras las devastadoras inundaciones urbanas registradas la tarde del sábado. El sector amanece sumido en la incertidumbre y con el impacto emocional muy reciente. La directora de los comerciantes del Casco Viejo, Janire Torvisco, ha analizado la gravedad de la situación en directo ante los micrófonos de ‘El Madrugador’ de Radio Nervión: «Nos pilló por imprevisto, no hubo tiempo de reacción alguno. El agua caía con una fuerza descomunal desde las laderas de Begoña directamente hacia las calles principales», ha relatado.
La dirigente vecinal ha detallado que el nivel de la tromba alcanzó cotas alarmantes en el interior de los locales: «El agua llegaba en algunos comercios hasta la rodilla; los trabajadores sólo pudieron salir a la calle con lo puesto y dejar todo allí dentro».
La paulatina vuelta a la normalidad
La técnica avanza a buen ritmo, aunque todavía persisten puntos negros en la red de suministros básicos. Torvisco ha confirmado en ‘El Madrugador’ que casi la totalidad de los negocios de la zona histórica han recuperado el fluido eléctrico a lo largo de las últimas horas: «Ayer por la noche faltaba el suministro en una parte de la calle Artekale, pero confío en que esta misma mañana quede solucionado por completo», ha matizado.
Negocios muy afectados
El mapa de los daños materiales se concentra con especial dureza en puntos neurálgicos del centro histórico y el entorno de la Ría. La representante de los comerciantes ha puesto nombre y apellidos a las firmas que se han llevado la peor parte de la riada: Calzados Estitxu, Bertiz, Arrese, Lautxo, La Palma y prácticamente todos los establecimientos ubicados en el paseo del Arenal. La gravedad de los destrozos impedirá una reactivación inmediata del tejido comercial.
Janire Torvisco ha confirmado que este lunes muchos locales no podrán abrir sus puertas: «Tendrán que recoger, limpiar y esperar a que pasen los peritos. La imagen de este lunes en las Siete Calles será de negocios cerrados y enseres inservibles amontonados en la calle; quizás algunos no puedan abrir hasta dentro de dos días».
La gestión de las indemnizaciones añade un nuevo foco de preocupación y tensión financiera sobre las familias que viven del comercio local.
Las pólizas de seguro privadas habituales no cubren de forma directa estos siniestros: «Al tratarse de una inundación, las aseguradoras nos derivan automáticamente al Consorcio de Compensación de Seguros, y eso será largo», ha lamentado la presidenta.
Esta paralización de la actividad coincide con un momento crítico de inversión para el sector. Torvisco ha recordado que los comerciantes realizan habitualmente un importante desembolso económico por adelantado para abonar los suministros de las campañas estacionales: «Acabamos de pagar el género y ahora tendremos que volver a adelantar dinero para la temporada de Navidad». Con el objetivo de acelerar la recuperación, la junta directiva se reúne a primera hora de esta mañana con el Ayuntamiento de Bilbao para analizar las primeras ayudas que palien las pérdidas
El colapso de la red
El propio alcalde de la capital vizcaína se ha pronunciado con claridad sobre lo sucedido esta mañana, poco antes de iniciar su agenda institucional previa a la visita del arquitecto Norman Foster. El regidor ha querido disipar cualquier duda sobre el mantenimiento de las infraestructuras de la ciudad al confirmar que las arquetas estaban bien, pero los tubos no pudieron asimilar todo el agua.
Los análisis técnicos demuestran que la red de saneamiento entró en carga debido a que el sistema recibía un volumen de precipitaciones infinitamente superior al que podía aliviar por los cauces ordinarios. Ante este escenario de colapso inminente, los responsables municipales tomaron la decisión excepcional de autorizar el vertido de agua de manera directa a la ría para rebajar la presión en los barrios afectados.
Por otro lado, anoche sobre las 23:00 horas el agua ya había vuelto a su cauce. En ese momento entró el Servicio de Limpieza a apoyar en las tareas a bomberos y particulares, recogiendo residuos y recolocando los contenedores que la tromba de agua había arrastrado por todo el Casco Viejo.
El consistorio bilbaíno va a movilizar hoy servicios extras para la recogida de muebles y enseres dañados que los comerciantes han tenido que sacar a la calle tras el desastre.
A nivel económico, el Ayuntamiento reconoce que el balance definitivo se presenta muy complicado, ya que el impacto final dependerá estrictamente de los cálculos y peritajes que realicen las compañías de seguros de las personas afectadas.