Las lonjas de Euskadi atraviesan un año difícil. Hasta el pasado mes de agosto se han comercializado 18.400 toneladas de pescado, un 14% menos que en el mismo periodo del año anterior. En términos económicos, la facturación también ha caído hasta los 51,9 millones de euros, lo que supone un descenso del 11,6%.
Sin embargo, detrás de estas cifras hay un motivo muy concreto. El principal responsable de la bajada es el desplome de la campaña del verdel, cuyas descargas se han reducido un 73% respecto al año pasado.
El problema no está en el consumo
La caída no responde a una menor demanda de pescado. El origen del problema está en el mar y en la regulación de la pesca. Este año la cuota estatal de verdel se ha reducido cerca de un 41%, pasando de 26,1 a 15,4 millones de kilos, a lo que se ha sumado una campaña especialmente complicada por la escasez de la especie.
El propio Gobierno Vasco ya había advertido hace meses de que la costera del verdel estaba siendo especialmente difícil e intentó aliviar el impacto con una gestión más flexible de las cuotas.
No toda la pesca vasca está en crisis
El descenso de la actividad en las lonjas no significa que toda la pesca vasca esté atravesando un mal momento. De hecho, otras campañas como la del bonito del norte o la anchoa han ofrecido mejores resultados y han permitido compensar parcialmente las pérdidas.
Aun así, el golpe al verdel tiene un peso importante porque se trata de una especie fundamental para muchas embarcaciones del litoral vasco.
Impacto en los principales puertos de Euskadi
La situación afecta especialmente a puertos pesqueros como Ondarroa, Bermeo, Getaria, Hondarribia o Pasaia, donde la campaña del verdel representa una parte importante de la actividad anual de la flota y de la economía ligada al sector pesquero.
Por eso, aunque la imagen general de la pesca en Euskadi no sea negativa, el hundimiento de la campaña del verdel ha terminado reflejándose en la actividad de las lonjas y en los ingresos del sector durante este 2026.