El debate sobre la brecha salarial suele reducirse a dos posiciones enfrentadas: quienes sostienen que demuestra una discriminación sistemática empresa por empresa y quienes afirman que es un invento estadístico.
Los datos muestran que ambas interpretaciones son incompletas. Según los datos disponibles, en Euskadi, la Encuesta Anual de Estructura Salarial sitúa esa diferencia en el 12,81 %. Las mujeres percibieron un salario bruto medio de 31.038,84 euros, mientras que el de los hombres alcanzó los 35.600,45 euros, una diferencia superior a los 4.500 euros anuales.
Los bulos que más se perpetuan
A pesar de la información que demuestra lo contrario, los bulos sobre esta falsa creencia siguen circulando en internet.
Los más repetidos suelen ser:
«La brecha salarial demuestra que una mujer cobra menos por hacer exactamente el mismo trabajo». En realidad, la brecha salarial no compara dos personas que realizan el mismo puesto, sino los salarios medios de todos los hombres y de todas las mujeres que trabajan. Aunque depende de muchso factores los expertos señalan que una parte de la brecha que no puede justificarse únicamente por características observables.
«Si las mujeres cobraran menos, las empresas contratarían solo mujeres». Este discurso omite que la brecha salarial refleja también que mujeres y hombres no ocupan los mismos empleos, no trabajan las mismas jornadas ni acceden con la misma frecuencia a puestos de dirección o sectores mejor remunerados.
Aprender a diferenciar
La discriminación salarial es ilegal desde hace años, pero la brecha salarial es algo que se perpetua porque responde a factores estructurales del mercado laboral.