Un grupo de personas de Bilbao y otros puntos de Bizkaia asegura haber sido víctima de un supuesto fraude relacionado con trabajos de reformas y construcción. Los afectados calculan que son alrededor de 15 personas, entre clientes y trabajadores, y aseguran que las cantidades reclamadas van desde aproximadamente 1.000 euros hasta los 60.000 de uno de los casos.
Cristina, una de las afectadas, ha explicado en Radio Nervión que contactó con el supuesto profesional a través de otra persona que ya había trabajado con él. Según su relato, se presentaba como autónomo y ofrecía servicios de reformas, aunque posteriormente descubrió que la dirección de la empresa que le facilitó no existía.
En su caso, entregó alrededor de 1.000 euros para una pequeña reforma en su vivienda. Según asegura, apenas realizó trabajos y ahora «se ha esfumado».
Una afectada reclama 60.000 euros
Entre las personas que forman parte del grupo hay una mujer que, según Cristina, habría entregado unos 60.000 euros para una reforma de varias lonjas. La afectada asegura además que el supuesto profesional habría entrado posteriormente en su bar y se habría llevado diferentes productos, entre ellos bebidas.
La entrevistada afirma que habría más personas fuera del grupo que también podrían haber entregado dinero por trabajos que finalmente no se realizaron. «Somos más o menos 15», explica Cristina, que asegura que todavía están intentando contactar con otras personas que podrían estar afectadas.
También habría trabajadores afectados
El grupo no estaría formado únicamente por clientes. Según el relato de Cristina, varios trabajadores contratados para realizar las reformas tampoco habrían cobrado por sus trabajos.
La afectada asegura que algunas de estas personas se encontraban en una situación administrativa irregular y que, según les habría prometido el supuesto contratista, les ayudaría a regularizar su situación. Cristina afirma que este hecho estaría dificultando que algunos de ellos se animen a denunciar.
Diferentes direcciones
Los afectados aseguran que acudieron a la Ertzaintza con los datos de esta persona. Según relata Cristina, los agentes les informaron de que ya tenían constancia de él y de que existían denuncias relacionadas con su actividad en otros lugares.
La propia Cristina asegura que desde la Policía Vasca les trasladaron que esta persona «tiene demasiadas denuncias» y que se estaba intentando localizarle. Según su relato, también habría tenido actividad anteriormente en Cantabria y habría facilitado allí una dirección en la que finalmente tampoco pudieron encontrarle.
Sin embargo, los afectados aseguran que en ese momento todavía no pudieron formalizar sus propias denuncias. Según explica Cristina, desde la Ertzaintza les indicaron que primero debían acudir a la Oficina del Consumidor y realizar allí la correspondiente reclamación.
El grupo siguió ese procedimiento y, según Cristina, desde Consumo les trasladaron que los hechos podían tener carácter de estafa, por lo que no entendían del todo que les hubieran derivado allí. Los afectados aseguran que se encuentran así en una especie de recorrido entre organismos.
Según su relato, les indicaron que debían esperar a que transcurriera un determinado tiempo y comprobar si los trabajos se realizaban o no antes de regresar para formalizar la denuncia por los hechos.