Ángela Figuera fue una poetisa bilbaína nacida el 30 de octubre de 1902, considerada la más importante de su época. Cada año, el Ayuntamiento de Bilbao le rinde homenaje en esta fecha del calendario para recordar su vida y sus grandes obras que influyeron en la época. Este año, no será distinto. El Ayuntamiento ha organizado un acto institucional este viernes, 30 de octubre, a las 12:30 horas en la plaza Jado.
El alcalde, Juan Mari Aburto, acompañado por el concejal de Cultura y Gobernanza, Gonzalo Olabarria, y otros representantes de la Corporación municipal, participará en este homenaje, que cada año reivindica el legado de la autora y la huella que sus poemarios han dejado.
Lecturas poéticas por la tarde
La biblioteca de Bidebarrieta acogerá este mismo viernes, a las 19:00 horas, el recital poético Conociendo a Ángela Figuera, en el que se dará voz a algunos de los poemas más destacados de la escritora bilbaína.
En este encuentro literario, que cuenta con la dirección de Gemma Martínez, guion de Silvia Delgado y Javi Alonso como responsable del espacio sonoro, se recitarán varios de sus poemas como “Bombardeo”, “Regreso”, “Egoísmo”, “Belleza cruel” o “Esta paz”, además de poner en contexto estos versos con la situación social y política en que fueron escritos.
Para asistir a este recital poético es necesario invitación, que se puede reservar en la web www.bilbaokultura.eus. En caso de no poder asistir, podrá seguirse vía streaming en el canal de YouTube de Bidebarrieta Kulturgunea.
Sobre Ángela Figuera
Hace 124 años nació en la Villa Ángela Figuera Aymerich, poeta vinculada a la generación de la posguerra. Su obra destaca por su compromiso social y por dar voz a las dificultades y desigualdades que afrontaban las mujeres en la época que le tocó vivir.
Entre sus publicaciones destacan Mujer de barro (1948), Soria pura (1949), El grito inútil (1952), Los días duros y Víspera de la vida (1953), así como Belleza cruel (1958), con la que obtuvo el Premio de Poesía Nueva España, y Toco la tierra (1962). También dedicó parte de su obra al público infantil, con títulos como Cuentos tontos para niños listos (1980) y Canciones para todo el año (1984), publicada póstumamente.
A pesar de la relevancia de su legado literario, Ángela Figuera Aymerich murió en Madrid en 1984, prácticamente en el anonimato.