El movimiento de pensionistas de Euskadi celebra este 2026 ocho años de movilizaciones continuas en defensa de unas pensiones dignas y vuelve a salir a la calle este lunes, día 12, frente al Ayuntamiento de Bilbao. Así lo han explicado sus portavoces, John Fano y Andrea Uña, en una entrevista en el programa Revista Semanal de TeleBilbao, donde han recordado que desde 2018 mantienen una protesta constante para exigir pensiones mínimas equiparadas al salario mínimo interprofesional, la eliminación de la brecha de género y la garantía de un sistema público de pensiones sostenible.
Viudas y pensiones no contributivas, las más afectadas
Durante la conversación, los portavoces subrayaron que, a pesar de la reciente revalorización de pensiones del 2,7%, muchos pensionistas siguen viendo mermado su poder adquisitivo frente al aumento del coste de vida, especialmente en Euskadi, donde los precios son relativamente altos. Señalaron que 159.000 pensionistas vascos cobran menos que el salario mínimo y que la situación es especialmente crítica para las pensiones no contributivas y para las viudas.
Ocho años de lucha en las calles
El movimiento ha anunciado que, además de la concentración del lunes, continuará con otras acciones durante los próximos meses, incluyendo el octavo aniversario del movimiento el día 19 de enero y la participación en futuras iniciativas en defensa de la igualdad salarial y de unas pensiones dignas. Los portavoces recalcaron que, tras ocho años de protesta, la lucha no cesa y animan a toda la ciudadanía, incluidos jóvenes y estudiantes, a sumarse y visibilizar la reivindicación de un sistema de pensiones justo y sostenible.
Iniciativa legislativa popular
Los portavoces hicieron hincapié en la iniciativa legislativa popular (ILP) que presentaron en la comunidad autónoma vasca, recogiendo más de 145.000 firmas para que las pensiones mínimas se equiparen al salario mínimo previsto para 2026, 1.221 euros. Sin embargo, denunciaron que el Gobierno Vasco y el Parlamento se negaron incluso a admitir a trámite la ILP, un gesto que consideran un desprecio hacia la ciudadanía y que ha reforzado la necesidad de seguir con las movilizaciones en la calle.