El Ayuntamiento de Bilbao sigue dando pasos firmes para mejorar la calidad del agua de la Ría, reducir los vertidos contaminantes y prevenir inundaciones en la ciudad. Dentro del Plan de Renaturalización de las Cuencas de Bilbao, el Consistorio acaba de culminar una actuación clave: la desconexión de la cuenca de La Salve del Interceptor del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia (CABB), una obra en la que se han invertido 5 millones de euros.
La mitad de las actuaciones previstas ya están ejecutadas
Esta intervención se enmarca en el Plan Director de la Cuenca Norte de Artxanda, que contempla una inversión municipal superior a los 16 millones de euros entre 2022 y 2028. Actualmente, el 50 % de las actuaciones previstas ya están ejecutadas, lo que consolida el avance de un proyecto estratégico para el futuro ambiental de Bilbao.
El objetivo principal es claro: mejorar la calidad del agua que llega a la Ría de Bilbao, reducir los vertidos y gestionar de forma más eficiente el agua de lluvia, especialmente en episodios de precipitaciones intensas. Para lograrlo, el Servicio Municipal de Aguas está desarrollando actuaciones complejas que sitúan a Bilbao como una ciudad pionera en la implantación de soluciones innovadoras en la gestión del ciclo integral del agua.
Medidas más destacadas
Entre las medidas más destacadas se encuentra la separación de las redes de aguas pluviales y residuales, una actuación fundamental para evitar sobrecargas en la depuradora de Galindo cuando llueve con intensidad. Además, se están instalando sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), nuevos sistemas de depuración de aguas pluviales y se están mejorando los colectores tanto en capacidad hidráulica como estructural.
El plan incluye también la construcción de más de 7.000 metros de nuevas redes, reordenando los vertidos y renovando infraestructuras por trazados en viales públicos para garantizar su capacidad y durabilidad. Gracias a estas mejoras, aproximadamente el 94 % del agua de lluvia puede devolverse directamente a la Ría tras pasar controles de calidad que eliminan residuos sólidos y posibles restos de hidrocarburos.
Sistema de monitorización en tiempo real
La nueva infraestructura de La Salve incorpora además un sistema de monitorización en tiempo real mediante sensores que controlan la calidad del agua. En caso de detectarse vertidos anómalos o superación de los umbrales establecidos, un protocolo específico permite reconducir las aguas contaminadas hacia la depuradora, reforzando así la protección del entorno natural.
Con este proyecto, Bilbao refuerza su compromiso con la sostenibilidad, la adaptación al cambio climático y la protección de sus ecosistemas fluviales. La mejora de la Ría no solo supone un avance ambiental, sino también una apuesta por la calidad de vida de la ciudadanía y por la conservación de uno de los principales símbolos y activos ambientales de la ciudad.
