El alcalde de Villarcayo, Adrián Serna del Pozo, exige celeridad en la reparación y reapertura de la carretera nacional N-232, cerrada al tráfico desde hace una semana tras un importante desprendimiento de rocas ocurrido en el desfiladero de los Hocinos.
El suceso tuvo lugar el pasado 2 de febrero, cuando un fuerte desprendimiento de tierra y rocas sepultó ambos carriles de la vía y dejó intransitables los kilómetros 533,1 y 539,2, entre Valdenoceda e Incinillas, obligando a cortar totalmente el tráfico en uno de los principales accesos a la comarca.
Una semana sin avances visibles
Tras siete días desde el desprendimiento, Serna denuncia que no se ha realizado ninguna actuación. «La situación visual a fecha de hoy es exactamente igual, ya que no se ha procedido a retirar las rocas ni a adecentar la carretera», afirma el alcalde.
Aunque entiende que resulta necesaria una primera fase de evaluación técnica, Serna insiste en que hace falta voluntad política y la asignación inmediata de recursos para permitir la reapertura de una carretera esencial para la conexión de las Merindades con la capital burgalesa.
El alcalde propone que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible declare esta intervención como prioritaria y que la obra se tramite como contrato de emergencia, con el objetivo de reducir al máximo los plazos administrativos.
Además, invita al ministro Óscar Puente a desplazarse a la comarca para conocer in situ los daños y analizar posibles actuaciones de adecuación del desfiladero de los Hocinos, que eviten que este tipo de desprendimientos vuelvan a repetirse y sigan lastrando a vecinos y negocios.
Por último, Serna recuerda que existe un proyecto de modernización redactado en 2001 para este tramo de la N-232 y anima al Ministerio a rescatarlo y actualizarlo como una inversión estratégica de futuro.