Hay personas que, cuando la vida les estrecha el campo de visión, amplían el horizonte por dentro. Leire Gondra es una de ellas. Periodista vasca con una sólida trayectoria en medios como prensa y radio y colaboradora en distintos proyectos de comunicación, tuvo que frenar su carrera cuando una enfermedad dañó su nervio óptico y le dejó una discapacidad visual severa. Pero lejos de apagarse, encontró otra manera de seguir contando historias: a través del color.
“Veo como por un túnel. Veo poco y lo que veo, lo veo raro”, explica con una serenidad que no oculta la crudeza del proceso. La diferencia de visión entre un ojo y otro le obliga incluso a guiñar para poder enfocar. Durante años, la escritura fue su herramienta. “Lo mío ha sido siempre escribir y contar historias”, recuerda. Nunca había dibujado más allá de los garabatos infantiles. Hasta que algo cambió.
De periodista a artista en plena pandemia
Fue durante la pandemia cuando comenzó, casi sin pretenderlo, una transformación. Empezó coloreando fotografías en blanco y negro que ella misma hacía en Bilbao, Plentzia o Londres. Las imprimía con alto contraste y las llenaba de colores de fantasía. “Aplicaba colorines sin ser fiel a la realidad, creando efectos casi mágicos”, cuenta.
El siguiente paso fue lógico: si pasaba tantas horas coloreando, ¿por qué no dibujar? Con pinturas escolares que tenía en casa, empezó a trazar sus propias figuras. “Hoy veo esos dibujos y el pigmento está desmoronado, pero ahí empezó todo”. Más adelante, gracias al consejo de la ilustradora Nuria Hernández, dio el salto a materiales profesionales que marcaron un antes y un después.
La discapacidad visual no fue un obstáculo menor. Al principio dibujaba con una lupa en una mano y el lápiz en la otra. Hasta que en la óptica de Bilbao Mal de Ojo, especializada en baja visión le adaptaron unas lentes con gran aumento que le permitieron trabajar con las manos libres. “Eso fue un antes y un después”, confiesa.
Aprender a dibujar con visión en túnel
Leire decidió formarse. Entró en la Academia Lápiz, donde durante cinco años perfeccionó técnica y estilo. Allí comenzó a gestarse su exposición ‘Imperfectas a todo color’, un proyecto profundamente personal.
“Son mujeres imperfectas porque todas lo somos. Y eso nos hace más auténticas”, explica. Imperfectas también porque están dibujadas por ella, con errores visibles si uno se acerca lo suficiente. “Mis dibujos están llenos de fallos, de meteduras de pata que intento corregir. Pero ahí están”.
El color no es casual. “Mi vista agradece los colores fuertes, los distingue mejor. Pero además, el color es diversidad, es arcoíris, es activismo”. Porque Leire no ha dejado nunca de ser activista.
Periodismo, activismo y diversidad
Además de su carrera en prensa, impulsó una publicación referente del colectivo LGTBI y ha sido siempre una defensora activa de la diversidad afectivo-sexual y del feminismo. Ese compromiso también atraviesa su obra.
‘Imperfectas a todo color’, expuesta en la tienda Bertas de Plentzia, es un homenaje a las mujeres diversas, a la solidaridad femenina y a la identidad sin filtros. “Es un canto a la mujer, al feminismo y a la diversidad en todos los sentidos”, resume.
Reinventarse sin dejar de ser quien eres
Los problemas de salud han ido limitando facetas de su vida profesional. Pero Leire no habla de renuncia, sino de transformación. Si antes contaba historias con palabras, ahora lo hace con pigmentos intensos y miradas poderosas.
Su caso no es solo el de una artista que empieza a dibujar con casi 50 años. Es el de una periodista que, ante la pérdida de visión, decidió no perder la mirada. El de una mujer que convirtió la fragilidad en discurso y la dificultad en impulso creativo.
“Veo poco, veo raro… pero sigo creando”. Y quizá ahí esté la clave: reinventarse no es dejar de ser quien eres, sino encontrar otra forma de expresarlo.