Joseba Barrenengoa, CEO de la cadena Easy Gas: “Creo que este pico bajará tan rápido como ha subido»

El sector asegura que la volatilidad del mercado, el aumento puntual de la demanda y la cotización del petróleo explican la subida de precios
Joseba Barrenengoa, CEO de la cadena Easy Gas. / Easy Gas

El precio de los carburantes vive semanas de fuerte volatilidad y el sector explica que las estaciones de servicio no fijan el coste final, sino que dependen directamente de la cotización internacional del combustible y de los precios mayoristas.

Según ha explicado en El Madrugador Joseba Barrenengoa, CEO de la cadena Easy Gas y que cuenta con una veintena de estaciones de servicio, los gasolineros no son responsables directos del encarecimiento.

En sus estaciones el diésel se vende actualmente en torno a 1,84 euros por litro, aunque asegura que los precios mayoristas han subido con fuerza en los últimos días. “Nosotros compramos a mayoristas y vendemos en función de lo que pagamos. En la última semana nos han subido el producto de forma estrepitosa”, señala.

Barrenengoa cree que parte del aumento responde a un pico de demanda puntual. “La gente ha llenado los depósitos por miedo y ahora muchas estaciones ya notan menos afluencia porque ese repostaje se ha adelantado”.

«No tenemos la culpa»

Además, considera que el conflicto internacional no justifica completamente la escalada de precios. “Por el estrecho de Ormuz solo pasa alrededor del 5% del combustible mundial. Las petroleras refinan el producto y lo venden a los mayoristas. Muchas tienen reservas en tanques que no están afectadas por el conflicto y aun así suben los precios”.

Según su análisis, el encarecimiento del barril de Brent crude oil, que ha pasado de unos 60 a cerca de 120 dólares, podría ser temporal. “Creo que este pico bajará tan rápido como ha subido. En los mercados hay mucha oferta y el Brent condiciona todo, como si fuera el euríbor”.

También advierte del conocido “efecto cohete y pluma” en los combustibles: “Cuando el Brent sube, los carburantes suben muy rápido; cuando baja, lo hacen mucho más despacio”.

En cualquier caso, el empresario insiste en trasladar un mensaje claro: “Los gasolineros no tenemos la culpa de lo que está pasando. Simplemente vendemos el combustible al precio al que lo compramos”.

Subidas ligadas a la cotización

Según Nuria Lekue, presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Bizkaia, la evolución de los precios está directamente ligada a la cotización internacional del combustible y a la volatilidad del mercado en las últimas semanas.

Las estaciones de servicio, recuerda, no suelen contar con grandes sistemas de almacenamiento. Dependiendo de las instalaciones, realizan compras diarias o semanales y el producto suele llegar unos dos días después de formalizar el pedido.

En este contexto, el nerviosismo de los consumidores también ha influido en el comportamiento del mercado. “Ha habido un nerviosismo general y se han producido más ventas de lo habitual. Los tanques se han vaciado antes y hemos tenido que salir a comprar antes de lo previsto para reponer la capacidad”, explica.

Volatilidad en el mercado

Lekue detalla que en su caso el aumento en surtidor ha sido incluso menor que el registrado en los mercados internacionales. En el caso del diésel, el precio ha subido alrededor de un 24% respecto al 27 de febrero, mientras que la cotización internacional ha llegado a incrementarse en torno a un 34%.

En gasolina, el aumento en el precio final ronda el 14%, frente a una subida cercana al 18% en la cotización internacional.

La volatilidad es actualmente uno de los factores que más preocupa al sector. “No sabemos qué va a pasar. El mercado está muy volátil y tras los últimos anuncios de Donald Trump parece que se ha alcanzado un máximo, por lo que se espera que no suba mucho más”, señala.

De hecho, apunta que el mercado puede variar incluso dentro de una misma jornada. “Todo depende del momento en el que compras. Si cierras el pedido a las nueve de la noche y coincide con el pico más alto, puedes haber cometido un error, pero como no sabes cuándo va a bajar, también existe el miedo a que siga subiendo”.

Coste de las cisternas

El impacto económico para las estaciones de servicio es muy elevado. Cada incremento de diez céntimos por litro supone aproximadamente cinco euros más para un consumidor medio al llenar el depósito, pero para una gasolinera el efecto es mucho mayor.

“Una cisterna completa puede suponer entre 10.000 y 11.000 euros más respecto a semanas anteriores, y en total puede alcanzar unos 35.000 euros por cargamento dependiendo del precio”, explica Lekue. “Ninguna gasolinera quiere tener el precio alto”, insiste.


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