El próximo 18 de abril el Record Store Day volverá a poner en valor las tiendas de música independientes. Un momento que las discográficas aprovechan también para publicar algunas reediciones o lanzamientos especiales de artistas, consagrados y emergentes, en un formato que vuelve a estar más presente que nunca: el vinilo. En el Polígono Igeltzera de Urduliz la empresa Press Play se encarga de producir algunos de los LP’s que saldrán a la venta ese día, pero también otros tantos lanzamientos que veremos en las estanterías de las -cada vez más escasas- tiendas de discos y de las grandes superficies comerciales.
Por su cadena de producción desfilan estos días artistas tan variopintos como C. Tangana, Celtas Cortos y Rocío Jurado. Antes pasaron OBK, los australianos King Gizzard & the Lizard Wizard o innumerables bandas emergentes que apuestan por publicar sus discos en formato vinilo. «Tenemos clientes de todo tipo y tamaño», asegura Gonzalo de la Maza, plant manager de Press Play, en conversación con Radio Nervión. «Las bandas más pequeñas editan en vinilo porque ven que es un formato que gusta a la gente y que ya forma parte del merchandising de muchas bandas. Es verdad que el precio de producción es más caro que el de un CD, pero también tiene un mayor margen para los artistas y los sellos, por eso es también un formato atractivo», añade.
Aunque la idea comenzó a gestarse en 2017, no se pusieron en marcha hasta 2019. «En aquél momento no existía el concepto de una fábrica nueva de vinilos. Tuvimos que hacer toda la investigación de mercado para ver si de verdad era interesante, encontrar las máquinas y llevó su tiempo», afirma el director comercial Alain Consonni. El boom que en aquél momento vivió el vinilo facilitó las cosas, ya que en aquél momento se empezaron a fabricar nuevas máquinas para producir vinilos y modernizar el proceso de producción.
En Press Play supieron interpretar que «era un mercado que estaba creciendo y que pensábamos que iba a seguir creciendo» y, por eso mismo, se lanzaron a la piscina. «Esto es una empresa vasca industrial que se dedica a otros temas y teníamos ganas de diversificar un poco, ver qué más se podía hacer y, sobre todo, que se podía fabricar aquí en Euskadi», afirma Consonni.
No obstante, en un momento en el que Spotify y las plataformas digitales son los protagonistas de la industria, la venta de vinilos sigue al alza y prácticamente sostiene al formato físico. «Desde el 2005 las ventas de vinilo tienen tendencia a crecer. Un poco más o un poco menos, pero todos los años va para arriba. Lo que pasa es que, a la vez, las ventas de CD iban bajando o estabilizándose», expone Consonni. Y es que, los LP’s, más allá de por la música, se venden también como un elemento decorativo.
«Ese es uno de sus valores«, añade. «Un CD es una cosa más pequeñita y es más difícil que haya un arte que se pueda apreciar bien. El vinilo sí se presta a ese tipo de diseño, a un formato grande, y la gente cada vez se lo curra más: ponen libretos, hacen discos de colores… Hay mucha gente que los compra sin tener reproductor. Es un elemento de coleccionismo y de arte«, asevera.

Press Play fabrica hasta dos vinilos por minuto
Esa vertiente coleccionista hace que muchos artistas apuesten por publicar vinilos en distintos colores y dibujos, incluso de varios gramajes, más allá del clásico LP negro que todos tenemos en mente. En Press Play fabrican tanto unos como otros. «Tenemos una oferta bastante amplia, desde el estándar negro a colores transparentes, sólidos, splatter, marble, una parte de un color y otra de otro. Muchos hablan con Gonzalo y le comentan que le gustaría una combinación de colores y las hacemos a medida para el grupo o el sello. Si ves los datos, el principal sigue siendo el negro, pero cada vez piden cosas distintas y la gente trabaja más el formato», afirma Consonni.
Actualmente producen un vinilo cada treinta segundos, aunque «si hay intervención del operario para hacer mezclas de colores y pegarlos en la ‘galleta’ antes de prensarlo el proceso se multiplica por dos, por cuatro o por seis, dependiendo del efecto que se solicite», expone Consonni. Aunque, tras su fabricación, necesita cerca de 24 horas de enfriamiento y ‘curación’ antes de empaquetarlo en la carpeta.
Y es que en Press Play se encargan de todas las fases del proceso de fabricación. «Las cubiertas se imprimen en una imprenta especializada, porque tienen unos pliegos muy grandes, pero nosotros entregamos el producto terminado. El artista o el sello nos entrega la música y el diseño del arte. Cuando hemos terminado ya tienen el disco preparado para ir a la tienda y venderse», añade.

¿Y cómo se ‘mete’ la música en un vinilo?
Para los curiosos, Gonzalo de la Maza explica cómo es «el proceso complejo» mediante el cuál se transmite la música a los vinilos: «Se hace un máster en cobre o laca, un disco plano que no tiene nada y al que se le graban los surcos, las vibraciones del sonido. Se hace con una máquina que acaba en una punta que vibra y transmite esas vibraciones. Después, ese máster se hunde en una solución que tiene níquel y por galvanizado se saca una película, un disco de níquel, de cada cara del máster, que es el negativo y tiene relieve en vez de surco. Eso es lo que ponemos en la prensa y nos permite prensar el plástico, transmitiendo ese relieve y convirtiéndolo en surco otra vez en el disco».
Aunque se suela decir que los vinilos de ahora no suenen como los de antes, principalmente por la remasterización de los estudios, Gonzalo duda. «No sé si es mejor o peor el sonido ahora que entonces. Antes, al fabricarse tantos vinilos, se buscaba reducir costes y también reducía el gramaje. Eso ya no solo afectaba a que sonara mejor o peor, también a lo que pudiera durar el disco sin doblarse. El proceso de ahora es el mismo que entonces, pero más automatizado y eficiente en ciertas cosas. También habrá mejorado el sonido, aunque los estudios de grabación de antes estaban más acostumbrados a hacer directamente a vinilo y hoy en día tienen que masterizar para tres formatos distintos. Eso es algo que los estudios tienen que conocer», asevera.
Consonni añade: «Nosotros nos enfocamos en un producto de calidad, porque tiene un precio más elevado. El enfoque que se le da ahora al vinilo creo que está más centrado en la calidad por cómo es el cliente que escucha el vinilo hoy en día. Ya no lo compra cualquier persona, de un artista mainstream, porque está en la radio y es la única forma de escucharlo. El que lo compra es alguien que de verdad le interesa la música o quiere tener algo para apoyar la banda».