El conflicto laboral de los médicos en Euskadi entra en una fase más delicada. A la huelga convocada contra el Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad se suma ahora un nuevo gesto de presión: facultativos de Osakidetza y Osasunbidea están comunicando a sus responsables que dejarán de realizar las conocidas “peonadas”, las horas extra voluntarias que se hacen por las tardes y que son clave para reducir las listas de espera quirúrgicas.
Esta decisión, que ya se está trasladando de forma progresiva a los servicios hospitalarios, podría tener un efecto inmediato en la actividad asistencial, especialmente en intervenciones programadas y consultas que dependen de esas extensiones de jornada. En la práctica, supone menos operaciones por la tarde y una posible ralentización de la actividad ordinaria.
“El impacto ya se está notando en la asistencia”
El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha reconocido públicamente su preocupación por la evolución del conflicto y su impacto directo en los pacientes.
En una comparecencia en el Parlamento Vasco, ha apelado de forma directa a las partes implicadas en la negociación: “El conflicto puede crecer si no hay acuerdo”, ha advertido, insistiendo en la necesidad de cerrar cuanto antes un pacto entre el Ministerio de Sanidad y el comité de huelga.
Martínez ha subrayado que la situación está generando incertidumbre en el sistema: “Es imprescindible proteger a los pacientes y garantizar la estabilidad asistencial”, ha señalado, en referencia a la tensión acumulada en los últimos meses.
Negociación bloqueada y malestar creciente
El conflicto se enmarca en la negociación estatal del nuevo Estatuto Marco de la profesión médica, aún sin acuerdo entre el Ministerio que dirige Mónica García y los representantes sindicales. La falta de avances ha derivado en movilizaciones y en un clima de creciente malestar entre los profesionales.
El consejero vasco ha insistido en que algunas de las reivindicaciones que se plantean a nivel estatal ya están aplicadas en Euskadi, como la jornada de 35 horas o el desarrollo profesional, mientras que otras dependen directamente del Gobierno central.
En este sentido, ha recalcado que el debate “debe resolverse en el ámbito estatal” y ha pedido responsabilidad para evitar que el conflicto se traslade directamente a los pacientes.
Un sistema sanitario bajo presión
El propio Departamento de Salud reconoce que la combinación de huelga, tensión laboral y reducción de actividad extraordinaria puede tener consecuencias en la atención sanitaria. Aunque el Gobierno Vasco asegura que Osakidetza mantiene su compromiso con el refuerzo del sistema público, la situación abre un escenario de presión creciente sobre hospitales y centros de salud.
Mientras tanto, los profesionales mantienen su estrategia de presión en paralelo a la negociación, lo que deja al sistema sanitario en un equilibrio frágil: menos horas extra, más tensión en la organización de turnos y el temor a un aumento de las listas de espera si no llega un acuerdo en las próximas semanas.